Entre geometría, vacío y horizonte, la monumental escultura de acero ubicada frente al Museo Nacional de Bellas Artes, representa de manera abstracta la salida del sol.
Creadora de muros escultóricos envolventes, la artista ucraniana orientó su producción hacia una experiencia sensorial, en la que la relación entre el espectador y la obra se vuelve central.
La obra en bronce del gran escultor francés del siglo XX, no solo refleja maestría técnica, sino también la capacidad para expresar tensión y equilibrio a través de la forma escultórica.
La directora artística del Museo Nacional de Bellas Artes dialogó con El Ojo del Arte acerca de sus diferentes visiones sobre el arte y la gestión cultural en el ámbito público.
De carácter polifacético, le interesaban la astrología y las ciencias ocultas. Coqueteó con las vanguardias y fue considerado por Borges una de las figuras más singulares de nuestra época.