El artista napolitano poseía el don de convertir a la piedra en carne. Dominó la escena del siglo XVII italiano con una nueva concepción de la escultura. El rapto de Proserpina es un fiel ejemplo en el que mitología griega, dramatismo y magnificencia técnica se unen en una pieza imponente.
Este sitio fue declarado de interés cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y la Legislatura Porteña - Contenidos libres de IA generados por humanos -