Patrimonio

Un recorrido urbano por esculturas públicas, monumentos históricos y atractivos arquitectónicos de Buenos Aires y alrededores.

Uno de los mayores exponentes del brutalismo arquitectónico en el país, lleva el sello inconfundible de Clorindo Testa. Desde su inauguración en 1992, la imponente figura de hormigón armado da batalla en el paisaje urbano.
Es una de las joyas de la arquitectura Art Nouveau en la Ciudad de Buenos Aires. Inspirado en la naturaleza y en la obra del catalán Antoni Gaudí, fue construido por el ingeniero Eduardo Rodríguez Ortega a principios del siglo XX.
Cuando se inauguró en 1936 se convirtió en la torre más alta de Sudamérica. El edificio, que sintetiza los estilos racionalista y art déco, tiene una forma parecida a la proa de un barco, y está inspirado en el Rockefeller Center de Nueva York.
La obra, con el sello personalísimo de la mayor artista pop nacional, pertenece a una serie de creaciones de la década del ochenta inspiradas en esculturas griegas clásicas.
El monumento homenaje al protagonista de la obra cumbre de la literatura hispana es uno de los íconos escultóricos del centro porteño, a pocas cuadras del Obelisco.
Es considerado el Escultor de la Patria por haber realizado las esculturas de gran parte de los próceres nacionales. Los Andes es su tributo a los pueblos originarios del norte, centro y sur de la cordillera.
Es la puerta de entrada al barrio de La Boca y fue donado por el Uruguay al cumplirse 400 años de la fundación de la ciudad de Buenos Aires. Representa un navío y es una metáfora de la unión de los pueblos rioplatenses.
La obra del artista italiano de mediados del siglo XIX sobrevivió al paso del tiempo, la crueldad y el fanatismo; hasta su actual ubicación como una de las principales esculturas que habitan el Jardín Botánico.
La obra del prestigioso escultor estadounidense es una de las más llamativas del Parque de la Memoria. Sus rojizos techos traslúcidos ofrecen múltiples sentidos e interpretaciones.
Inspirada en el rojo intenso de la flor del ceibo, esta curiosa escultura es uno de los puntos convocantes del Parque de los Niños, a pocos metros del Río de la Plata.
Tallado sobre un tronco de cedro rojo macizo que supera los diez metros, este totem donado por la embajada de Canadá, es una de las obras más pintorescas y menos conocidas del espacio público de la Ciudad de Buenos Aires. 
Es una de las obras más importantes del patrimonio urbano porteño. Creada en 1902, no estuvo exenta de polémicas, pero logró sobrevivir al paso del tiempo y a los prejuicios, y el crecimiento de la ciudad volvió a darle la trascendencia que se merece.
Esta monumental obra es un tributo de diez metros a la herramienta por excelencia del escultor y el obrero. Su autor es uno de los artistas más destacados de la escultura nacional de los últimos cincuenta años.
La mítica figura del dios griego del mar forma parte de un grupo escultórico de origen francés, que fue desmembrado y diseminado en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires.
Es una de las esculturas abstractas más llamativas de la ciudad. Los paréntesis ondulantes de acero inoxidable custodian el frente de la Asociación de Amigos del Museo Nacional Bellas Artes.
Es uno de los pioneros del arte cinético en Latinoamérica e impulsor de la conjunción del arte, la ciencia y la tecnología. Su monumental obra, que es una de las protagonistas de la 9 de Julio porteña, parece recién aterrizada de una galaxia muy lejana.
Su esbelta figura custodia el ingreso al campus de la Universidad de San Martín (UNSAM). El caballo alado materializa la fantasía de la legendaria figura mitológica en la imaginación colectiva del mundo cotidiano.
Una escultura impactante con una tremenda carga simbólica que interpela directamente a la memoria colectiva, conforma la obra central de la exhibición permanente del C.C. de la Memoria Haroldo Conti.
Traída desde China a modo de donación a la ciudad de Buenos Aires en 2019, es un tributo por parte del Instituto Confucio en el país oriental a uno de los grandes pensadores de todos los tiempos. 
Presentada en la Semana del Arte de 2019 y recientemente emplazada en el Ecoparque, es imposible permanecer indiferente ante esta insólita escultura pop que se suma al paisaje urbano de Buenos Aires.
Es uno de los monumentos más imponentes de la ciudad de Buenos Aires a cargo del “Rodin argentino”. La escultura de Yrurtia es considerada su obra cumbre.
Conocido por su serie de bancos con formas enruladas, el artista argentino radicado en París, creó y donó a la ciudad una escultura que lleva su sello inconfundible.
La reproducción de una de las columnas del Palacio del rey Ciro II, que llegó a nuestro país como donación del sha de Persia en 1965, tiene varios idas y vueltas que acompañaron la historia política internacional.
El Jardín Botánico, además de ser un predio maravilloso creado por el paisajista Carlos Thays, cuenta con una colección de esculturas poco conocidas por los habitantes y visitantes de la ciudad. Flor indígena es uno de sus secretos mejor guardados.
La flor de acero rojo se convirtió en un punto de referencia que marca una de las entradas a Puerto Madero. Imponente y deslumbrante es una de las esculturas más vistosas y recientes del catálogo a cielo abierto de la ciudad.
La centenaria figura de mármol que lleva la firma de una de las principales escultoras del arte argentino es uno de los tesoros mejor guardados del actual Ecoparque, ex Zoológico de Buenos Aires.
Es una de las esculturas más emblemáticas del arte moderno. La figura del hombre desnudo, ensimismado, es parte central de la Plaza del Congreso desde 1907, cuando arribó de París.
Es la última gran incorporación a la iconografía urbana de Buenos Aires. Al cabo de casi veinte años, la escultura de La Flor, como la conocen los habitantes de la ciudad, le compite mano a mano al obelisco en la postal turística porteña.
Protagonista principal e indiscutido en el corazón del predio de Tecnópolis. Un robot lumínico e inmenso con cuerpo de antena de alta tensión.
Obra icónica del arte conceptual argentino. La escultura con forma de huevo de uno de los grandes referentes de la vanguardia local, hace equilibrio en uno de los laterales de Plaza San Martín.
Inaugurada en 1938, la intimidante escultura del felino de Parque Chacabuco, guarda una curiosa historia de idas y vueltas.
Donada por la colectividad suiza hace más de cien años, la obra compuesta por dos mujeres besándose, conforma una imagen inédita y adelantada para su época.
La Semana del Arte 2021, organizada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad, dejó una nueva adquisición para el patrimonio local. La obra de Orensanz, distinguida como personalidad destacada de la Cultura, juega con la metáfora del tiempo en la Plaza Intendente Seeber.
La imponente obra de acero del escultor argentino es uno de los principales faros que atraen las miradas en el Parque de la Memoria, un predio con una decena de obras de alto contenido simbólico, que en 2021 cumple veinte años de su inauguración oficial.
El antiguo predio donde se erigía el Italpark, cuenta con un cuidador de bronce que no pasa desapercibido. La escultural obra del artista colombiano es un imán fotográfico para turistas y vecinos que transitan por el corredor del barrio de Retiro.
La historia de la escultura que el artista realizó hace seis años tuvo un triste y solitario desenlace. Su creador narra el derrotero que tuvo que atravesar desde su inauguración hasta la actualidad, en la que da la sensación de ser una obra decapitada y abandonada.
Ubicada en el corazón turístico de Recoleta, la obra del consagrado artista radicado en Francia -máximo referente del arte óptico y cinético argentino- es una de las últimas grandes incorporaciones en la galería de esculturas urbanas de la Ciudad de Buenos Aires.

 

 

 

 

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