La obra de la artista libanesa evoca un lugar del malestar que no se permite el lujo de la nostalgia. Su rabiosa actualidad es una trampa psíquica para la piadosa mirada occidental.
El artista de Cisjordania ideó una sandía como símbolo para representar la bandera Palestina. Una naturaleza muerta que se ha vuelto viral en estos tiempos violentos de delirio generalizado.
El artista belga utilizó 58 litros de pintura verde y realizó una línea de casi 24 kilómetros, emulando la "Línea Verde" que atraviesa Jerusalén, demarcación que se estableció en el armisticio árabe-israelí de 1949.