Ícono viviente del arte japonés, es mundialmente conocida por sus instalaciones pop con patrones a lunares y tonos estridentes. Su mayor obsesión: las calabazas en todas sus formas, tamaños y colores.
Vestida siempre con su overol multicolor, su obra es un claro exponente del arte pop a nivel mundial. En 1963 realizó su primer happening: La Destrucción.
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