Lucrecia Palacios: “Las ferias tenemos un desafío que es crear mercado”

La directora ejecutiva de Fundación arteba conversó acerca de las estrategias y los mecanismos de la feria para fortalecer el coleccionismo y las nuevas audiencias del arte contemporáneo. 
Por Juan Gabriel Batalla Miércoles, 21 de Octubre 2026

 

La curadora Lucrecia Palacios es la directora ejecutiva de la Fundación arteba, una institución sin fines de lucro cuya feria es la principal herramienta para desarrollar el arte argentino. Su función abarca la estrategia anual de la entidad, los programas de formación de públicos y la articulación entre galerías, coleccionistas, artistas y profesionales.

La feria, que regresa para su 35° edición a La Rural, reúne a 69 galerías con propuestas destinadas a públicos con distintos grados de cercanía con el arte contemporáneo. Mientras el desarrollo artístico y conceptual de cada proyecto queda en manos de curadores invitados, la Fundación diseña mecanismos de acceso y mediación para ampliar la relación de las audiencias con esos contenidos.

Antes de asumir su actual función, Palacios trabajó desde 2018 en el Museo Moderno de Buenos Aires, y entre 2014 y 2017 fue responsable de Programas Públicos del Malba, donde desarrolló seminarios internacionales, performances y ciclos de conferencias. Su trayectoria curatorial incluye las exposiciones ¿Sentiste hablar de mí?, de Sergio De Loof, Sueño sólido, de Nicanor Aráoz, Cameo, de Juan Tessi, y Estados Nativos, de la artista peruana Ximena Garrido-Lecca, entre otras.

 

—¿Cuál es la función de una directora ejecutiva en una feria como arteba?

—Arteba es una feria muy particular porque la realiza una fundación sin fines de lucro, cuya misión es el desarrollo del arte argentino. Yo soy directora de la Fundación. La feria es una de las acciones, la principal, de la fundación. Pero el rol de dirección no abarca solamente la feria.

 

—¿Qué incluye ese rol?

—Tenés que pensar estrategias anuales que ayuden a llevar adelante la misión de la institución. Parte de la función que llevo adelante tiene mucho que ver con mi experiencia como curadora y con pensar programas públicos dentro de museos o instituciones artísticas.

 

—¿Cómo se trabaja el vínculo con las audiencias y cómo se diferencia de lo que sucede en un museo?

—Dentro de museos o dentro de instituciones artísticas, además de desarrollar el contenido artístico, obviamente el pensamiento sobre la audiencia y la mediación -cómo los contenidos llegan a diferentes tipos de audiencias- es central, algo que en una feria suele estar más delegado. En los museos un curador tiene que desarrollar ese contenido artístico y además llevar adelante todos los procesos de mediación con diferentes públicos. En la feria yo personalmente no curo. La feria, a través de cada uno de los programas, permite integrar otros curadores, que son quienes llevan adelante el desarrollo artístico conceptual de cada proyecto. Desde la estructura de la fundación sí pensamos muchísimo y forma parte de mis funciones, algo que para mí es muy natural pensarlo, cómo esos contenidos pueden usarse para que diferentes audiencias puedan acceder. Pensando también que una de sus misiones centrales de la fundación, es acercar el arte contemporáneo a esos diferentes públicos.

 

—¿Qué cambios percibió en los públicos de arteba?

—Cuando yo empecé a trabajar en la feria, la gente que veías, los viernes, sábado y domingo era el público general, que obviamente uno no lo conoce personalmente. La gente que veías los días de invitados especiales, yo reconocía a todo el mundo. Eran gente con la que había tenido algún tipo de contacto en mi vida profesional en el mundo del arte. En los últimos tres años entró una generación nueva. Quizás son los hijos, los amigos o gente que se acercó por diferentes programas, a través de diferentes museos o por sus propios intereses. Realmente es una generación nueva que trae, a su vez, gente nueva.

 

—¿A qué atribuye esa renovación?

—Hubo una renovación natural, generacional, pero también una ampliación vinculada con esta nueva circulación informativa de las redes, que tiene una amplitud muchísimo mayor que la que tenía un diario con su público específico.

 

—¿Cómo trabaja la fundación con públicos diferentes?

—La feria es un mecanismo complejísimo en el que confluyen una cantidad de programas. Cada uno apunta o está direccionado a un público específico. Durante el año se trabaja mucho en relación al coleccionismo. Realizamos un ciclo de charlas sobre temáticas vinculadas al coleccionismo, un programa de conversaciones que dan cuenta de ciertos intereses en el coleccionismo y ciertas experiencias. Esa es una de las maneras en la que vamos creando una masa crítica, que después es invitada a la feria dentro del programa de coleccionismo, que es un programa específico de relacionamiento para este público en particular, que es, si se quiere, más especializado, porque el coleccionismo en general investiga, tiene contacto con las galerías, es un público más informado. Y durante la feria tienen un montón de actividades. Desde el año pasado incluimos dentro de esas actividades unos programas especiales que son para muy poquita gente, que te tenés que inscribir. Y no es que te eligen desde arteba, sino que es como un “first call”, el primero que se anota queda en estas cápsulas temáticas.

 

—¿Cómo son las cápsulas temáticas?

—Son programas especiales sobre algún tema en particular. El año pasado se hizo una cápsula sobre arte textil. Fue un grupo de veinte personas que permite también otro tipo de diálogo, entre los que estaban directores de museos, coleccionistas, algunos galeristas. Este año tenemos una cápsula más vinculada a los años 90, porque vienen muchos grupos de afuera, que quizás han tenido menos contacto con esa época y también acompañando que va a haber una muestra de Fernanda Laguna en el Reina Sofía y es un tipo de arte que tiene una circulación internacional quizás mayor. También va a haber otra cápsula que tiene más que ver con los ecos del informalismo en el arte de los 2000. La feria también invita muy especialmente con visitas guiadas y recorridos a quienes forman parte del Club arteba.

 

—¿Qué propone el Club arteba?

—Es un club de membresía con dos o tres actividades mensuales. Te van integrando a conocer artistas, galerías o a juntarte con algún curador. Es un programa de frecuentación del arte, entendiendo que es una de las maneras más importantes de aprender de arte. Es quizás en donde directamente en su nacimiento se pensó cómo incorporar, cómo informar, a un público que quizás no tiene un contacto cotidiano con el arte.

 

—¿Qué lugar ocupa la feria para el público general?

—Arteba muchas veces cumple esa función para un público que durante el año no va a galerías ni a museos, pero sí va a arteba. Es una manera de invitar y acompañar a ese público que tiene interés por el arte, pero que quizás necesita o le gusta tener cierto acompañamiento para empezar a realizar esa frecuentación.

 

—Llegaste a la Fundación después de un momento de muchos cambios, ¿Cómo se reconstruyó arteba después de la pandemia y la crisis institucional?

—La pandemia obligó a todas las instituciones a repensarse. Yo creo que en arteba una de las cosas que se logró, fue fortalecer muchísimo los roles y el sistema de participación de las personas de la sociedad civil, que son ad honorem, y toman decisiones sobre la fundación. Era un momento mundial de crisis y en el caso de arteba, me parece que fue más público que interno, una cuestión más política, si se quiere. Pero me parece que en cualquier caso se conformó un grupo.  Arteba es una fundación en el sentido de que tiene un consejo de administración que finalmente es el responsable legal y económico final de la fundación, y después un equipo de trabajo. Se tuvo que repensar ese sistema de funcionamiento. A mí me tocó participar y la verdad es que aprendí muchísimo. Hubo que pensar durante mucho tiempo qué era la institución, a qué se dedicaba y con qué herramientas se iba a llevar adelante.

 

—Entiendo que en este repensarse cambió un poco la metodología de trabajo.

—Sí. Una metodología de escucha y cercanía con el medio, con sus interlocutores. Arteba representa y articula una cantidad de intereses, voluntades y deseos gigantesca. Poder integrar todo este ecosistema realmente enorme, a través de muchísima escucha, diálogo, conversación como metodología de trabajo y generar mayor porosidad, si se quiere, entre el medio artístico y la institución, me parece que también fue, no diría un objetivo, pero sí una metodología que quedó.

 

—¿Cuál fue tu aporte dentro de ese proceso?

—Una de las cuestiones importantes del modelo de trabajo es que es una gestión no personalista. Si bien hay un presidente, un vicepresidente, un consejo y una directora, se trabaja muy colegiadamente. En ese sentido, me cuesta pensar en términos más como de mi gestión, y me parece sano, por otro lado. Me parece que son modelos institucionales, además, que muchas veces faltan o no están disponibles en Argentina. Como realmente la toma de decisiones en la fundación responde también internamente a un consejo que está dividido en comisiones y cada una tiene los líderes de equipo. En esos espacios colectivos y de diálogo se presentan los problemas y los programas. Y ahí es donde se va construyendo cada una de las decisiones que va dando forma a la fundación y cada una de sus actividades.

 

—¿Qué significa que la fundación sea más porosa?

—Que la voz del artista, la voz de quien produce, es muy importante. Se generaron un montón de mecanismos que permiten que esa voz también ingrese dentro de la institución.

 

—¿Cómo analizás la aparición de nuevas ferias de arte en el país?

—Me parece muy importante que existan estos eventos que reúnen a una comunidad artística una vez al año. Permiten una especie de termómetro y diagnóstico de la situación y, a la vez, interrelaciones que van haciendo crecer una escena. En ese sentido lo veo muy positivo. Sí creo que tenemos un desafío y que nos compete a todas, que es crear mercado. Eso es algo muy importante en una feria. Arteba lo ha hecho, digamos, se ha ocupado, por supuesto, acompañando un proceso, que no lo hace nunca una sola persona ni una sola institución. Un proceso que se dio en la década de los 90 de actualización de los lenguajes del medio artístico. Y arteba comparte ese liderazgo con las becas Kuitca, que se crearon el mismo año, en el 91, y que en ese momento eran becas Antorchas. Fue como la primera marca muy clara de pensar o proponer nuevos modelos de artistas para el arte contemporáneo e ingresar el pensamiento conceptual y proyectual dentro de este modelo de clínica frente al modelo de taller que existía. Lo que quiero decir es que no fue solamente arteba, era realmente un momento muy único en la historia del arte argentino, de actualización institucional y actualización del lenguaje del arte contemporáneo, de los que arteba participó, pensando también que ese nuevo modelo de artista implicaba otro tipo de circulación y otro tipo de comercialización, que había que crear valor sobre esas producciones. Acercar a un montón de audiencias a que puedan entender este carácter de producto a la venta, que también tienen las obras de arte en una feria, fue muy importante y posibilitó que se creen colecciones. Yo creo que esa es una misión muy importante de las ferias y es un desafío que todas las ferias tenemos y creo que sigue en pie también para toda esta nueva oferta de ferias, que se realizan en ciudades de las provincias. Me parece que tienen ese trabajo todavía más al frente, como que todavía es algo que están construyendo. 

 

—¿Qué ferias internacionales considera modelos para arteba?

—Hay una que es modélica, que es Art Basel. Fue la primera, se creó en 1967, y sirvió como modelo para casi todas las ferias del mundo. A mí me sigue pareciendo muy interesante y me admira muchísimo siempre la rapidez que han tenido y la exactitud en la creación de secciones dentro de la feria. Todos los años inventan una sección nueva que está buenísima. Me parece que hacen lecturas muy rápidas y muy precisas de cómo poner de relieve ciertas zonas de la producción artística que vale la pena mirar con valor de rendimiento. Después, Arco también es un modelo que es muy evidente para arteba. Lo que tiene muy lindo Arco es todo el vínculo con Latinoamérica. Es difícil encontrar otra feria en Europa y Estados Unidos que tenga ese nivel de vinculación con el arte latinoamericano. Arco no solamente se conformó como un evento de mercado de primer orden, sino que puso de relieve que también es muy importante que dentro de la feria se generen diálogos vinculados con especialistas de la historia del arte, la curaduría y la programación.

 

—¿Qué implica estar al frente de una feria de la que dependen muchas galerías?

—Es una responsabilidad que asumimos. Sabemos que no es deseable que las galerías dependan tanto de la actuación en un evento del año. Eso habla de la necesidad que tiene el mercado argentino de crecer. Toda la feria es un mecanismo que impulsa el encuentro de la demanda con la oferta. Hay momentos de invitaciones previas a la inauguración, en los que las galerías tienen mayor posibilidad de encontrarse con coleccionistas. Nos ocupamos de que ese listado de invitados sea gente con voluntad y posibilidad de compra. Generamos conversación pública sobre el arte y sobre el arte como objeto de deseo. También fomentamos el vínculo entre audiencias y galerías durante todo el año.

 

—¿Qué particularidad tiene arteba respecto de otras ferias?

—A Art Basel la fundan galerías. Arco también fue creada por galeristas con apoyo estatal. Arteba es una feria muy especial porque la crean coleccionistas. No conozco otro ejemplo así en el mundo. Es una feria ya pensada desde el ADN del coleccionismo. No había galeristas entre los fundadores. Tampoco los hubo después. El vínculo con coleccionistas y el programa de coleccionismo es sin duda una de las fortalezas clarísimas. Creo que viene en el ADN de la fundación también. 

 

 

 

 

 

LOGO FOOTER

Contacto: info@elojodelarte.com
elojodelarte.com ® Una plataforma de LittleBull Prod. © 2026 Todos los derechos reservados.

Este sitio cuenta con el auspicio de caba
Este sitio fue declarado de interés cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y la Legislatura Porteña
- Contenidos libres de IA generados por humanos-

Alpha
darkmode
×