Emergente de la industria publicitaria, dejó su huella dactilar en el pop con imágenes oníricas en base a objetos de producción masiva y fetiches del sueño americano.
Sus foto-pinturas fantasmales definieron el pop art alemán de la Guerra Fría y dieron lugar al llamado realismo capitalista. Su obra diversa e inextinguible lo posiciona acaso como el último sobreviviente del arte del siglo XX de Occidente.
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