Hito de la arquitectura moderna de Buenos Aires y referente indiscutido del circuito de espectáculos de la ciudad, su estilo racionalista destaca por su funcionalidad y ausencia de ornamentación.
En 1936 se convirtió en la torre más alta de Sudamérica. Inspirado en el Rockefeller Center de Nueva York, sintetiza los estilos racionalista y art déco, con una forma que remite a la proa de un barco.