Martes, 10 Febrero 2026

Triennale di Milano (Italia): ejercicios para mirar el presente

Ubicada en el histórico Palazzo dell’Arte milanés, es un polo cultural en permanente transformación y uno de los grandes centros internacionales de diseño, arquitectura y arte contemporáneo.
Por Candelaria Penido

 

Lejos del museo tradicional, la Triennale es un dispositivo en movimiento donde diseño, arte y arquitectura cruzan pensamiento para tensionar lo contemporáneo. Entre Parco Sempione y las aristas del paisaje urbano milanés, la Triennale di Milano se despliega sin pedir permiso. Se instala como un territorio de incertidumbre donde las prácticas creativas funcionan como preguntas más que como respuestas.

Nacida en la primera mitad del siglo XX como respuesta a las inquietudes de la modernidad italiana, la Triennale es un lugar que intenta pensar lo contemporáneo con las herramientas que lo componen —objetos, espacios, sonidos, cuerpos, discursos— y abordarlo, cada vez, desde perspectivas distintas. Su nombre remite a su origen: una gran exposición internacional concebida inicialmente como evento trienal y que, con el tiempo, dio lugar a una institución permanente.

Este edificio, ubicado en el histórico Palazzo dell’Arte, fue creado como sede de la Feria Internacional de las Artes Decorativas e Industriales Modernas, y tuvo desde su origen una intención clara: articular una visión unitaria entre arte, diseño y arquitectura en diálogo con la producción industrial y la sociedad. Más que un contenedor expositivo, se proyectó como un palacio de experimentación, un gran taller abierto al intercambio entre las artes y las tecnologías.

Entre videos, estudios científicos, esculturas, artesanías y afiches de diversas nacionalidades, se avanza de una sala a otra. El recorrido no propone una narrativa lineal. Los ambientes —grandes, pequeños, abiertos, cerrados— obligan a tomar decisiones: entrar o no, quedarse o seguir, volver sobre los pasos. En ese sentido, la Triennale se parece más a un archivo en movimiento que a un museo clásico. La acumulación de estímulos, conceptos y materialidades genera una experiencia exigente, que no busca ser digerida de una sola vez. 

En 2025, esa experiencia estuvo atravesada por la 24ª Exposición Internacional de la Triennale, titulada Desigualdades. El recorrido invitaba a avanzar entre instalaciones de gran escala basadas en visualización de datos cuya intención era dar cuenta de la parcialidad de toda lectura de la información; a subir al segundo piso acompañado por cintas rojas que caían del techo y contaban, una a una, víctimas de conflictos armados; a detenerse frente a tests de salud y medidores del sueño o rodear un enorme cubo repleto de piezas de cerámica que hablaban de memoria, dignidad y saberes ancestrales. Lejos de funcionar como una muestra temática cerrada, la exposición proponía un marco desde el cual pensar las desigualdades contemporáneas —urbanas, sociales, económicas, ambientales— a través de múltiples lenguajes: arte, diseño, arquitectura, investigación y prácticas sonoras.

En ese contexto, la Triennale no se presenta solo como un museo o centro cultural, sino como un espacio que se activa por ciclos expositivos. En su programación conviven exposiciones que confrontan ideas muy diversas: retrospectivas de diseñadores o arquitectos influyentes, instalaciones sobre futuro urbano, diálogos entre fotografía y objeto, discursos sobre movilidad o incluso propuestas sonoras que fluctúan entre el ruido y la contemplación. Conciertos, sets, sesiones de escucha y performances funcionan como un paréntesis auditivo en medio de la densidad visual del diseño. El sonido no es solo un acompañamiento: es un modo de habitar el edificio y de pensar cómo forma y escucha se intersectan. 

Uno de los gestos más interesantes de Triennale es su capacidad de traspasar los límites entre disciplinas: diseño que dialoga con cine o performance y arquitectura que se escucha. No es raro que quien recorre una sala dedicada a elementos industriales, pase a otra donde el sonido domina y termine en una conversación sobre ciudad y sostenibilidad.

La visita no es pasiva. Este dispositivo expositivo presenta proyectos que plantean preguntas: ¿cómo se vive una ciudad?, ¿cómo nos relacionamos con los objetos que habitamos todos los días?, ¿qué significa proyectar el futuro? Cada exposición es una forma distinta de activar esas preguntas, no de responderlas. En ese sentido, Triennale se parece menos a una colección y más a una serie de ejercicios críticos que transforman al visitante en lector activo del entorno. De hecho, por momentos puede resultar apabullante o abrumador; más esa saturación deriva en un gesto de reflexión que acompaña al espectador aun cuando la experiencia del recorrido se termina —o se decide dar por terminada—. 

Entre parques, virajes y descansos, el lugar mismo invita al cuerpo a hacer pausas: los grandes ventanales que dan al parque, una cafetería que no es ornamental sino parte de la experiencia, y un gift shop que parece un cuaderno de apuntes del pensamiento del lugar más que una tienda de souvenirs.

Al salir, uno queda con pensamientos en movimiento, con imágenes inconclusas y con preguntas que se despliegan como si hubieran sido excavadas durante la visita. Eso es lo que parece querer hacer la Triennale: no enseñarte algo cerrado, sino poner en acto una manera de ver y sentir que continúa después de haberla dejado atrás.

 

 

 

 

 

LOGO FOOTER

Contacto: info@elojodelarte.com
elojodelarte.com ® Una plataforma de LittleBull Prod. © 2026 Todos los derechos reservados.

Este sitio cuenta con el auspicio de Buenos Aires Ciudad

Este sitio fue declarado de interés cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y la Legislatura Porteña

Alpha
darkmode
×