Los óleos mudos de la pintora australiana se abisman en el verdadero existencialismo del siglo XXI. Mujeres mirando la nada, atrapadas en momentos domésticos y habitaciones color pastel.
La obra del artista turco se caracteriza por su impronta lúgubre y oscura. Instalaciones audiovisuales con esqueletos monocromáticos que reflexionan sobre la condición humana.
Representó como nadie la soledad y el aislamiento del ser humano en el siglo XX. Sus esculturas son una referencia ineludible en el arte contemporáneo, aunque sus pinturas también parecen decididas a descubrir una herida secreta en cada cosa.