El monumental edificio de ciento quince años es una de las mejores salas de ópera del mundo y uno de los principales atractivos culturales y turísticos de la ciudad de Buenos Aires.
Tapices hechos con cuentas facetadas que remiten a la estética glitch, píxeles de plástico y vidrio que explotan de color y generan unos tramados donde conviven el universo artesanal con el virtual.
Ejemplo máximo de la Belle Époque de la ciudad y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; este clásico porteño reabrió sus puertas totalmente restaurado, respetando su fisonomía original.
Un mundo de seres inquietantes que irradian oscuridad y extrañeza, pero con sensualidad esotérica, componen la cosmovisión de su obra pictórica. Mujeres (¿?) chorreantes salidas de una pesadilla lyncheana.
Cercana al arte oriental, se presenta cargada de energía mental, sugiriendo mundos autosuficientes y delicados, en los que el público es invitado a sumergirse.
Su ecléctica fachada resulta imposible de ignorar. Supo ser el reservorio de agua de toda la ciudad durante casi un siglo y hoy funciona como museo del agua.
Postal y emblema máximo de la Ciudad de Buenos Aires, es el epicentro nacional de los grandes festejos masivos de la historia del país durante casi un siglo.
En proceso de restauración desde 2018, la histórica confitería inaugurada en 1916 pronto reabrirá sus puertas para erigirse nuevamente como uno de los máximos exponentes arquitectónicos del art nouveau porteño.
Este sitio cuenta con el auspicio de Este sitio fue declarado de interés cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y la Legislatura Porteña - Contenidos libres de IA generados por humanos-