Con la aceleración digital y la expansión del mercado cultural, la pregunta por el arte persiste como forma de pensar nuestra relación con las imágenes en la experiencia contemporánea.
La bienal de la ciudad más grande de China se suma a las tendencias posthumanas occidentales, con una apuesta por la escucha y la desaceleración antes que el espectáculo tecnológico.
¿Qué implica trabajar en un campo donde no hay objeto definido ni meta clara, donde todo puede fracasar y donde, incluso si se triunfa, no se sabe muy bien en qué consiste ese triunfo?
El artista francés no recrea la naturaleza, la emula mediante dispositivos, donde lo humano y lo maquínico se confunden. Una oda a la subjetividad digital y al animismo de los datos.
Sus obras desafían las nociones preconcebidas sobre realidad y percepción, en un espacio donde arte, ciencia y tecnología se entrelazan de manera íntima y filosófica.
La biblioteca en medio de un bosque en la región de Matarraña, funciona como instalación interactiva que ofrece a sus visitantes un entorno ideal para la lectura.