Eduardo Kac: de los orígenes del bioarte al espacio exterior

Referente absoluto del bioarte, sus proyectos impulsan a reflexionar acerca de cómo los nuevos avances en ciencia y tecnología modifican nuestra forma de vida y empujan permanentemente los límites de lo que consideramos arte.   
Por Luciana García Belbey

 

Cuando Marcel Duchamp, bajo el seudónimo R. Mutt presentó un urinario en el Salón de los Independientes de Nueva York en 1917, las fronteras de lo que se presuponía artístico se difuminaron. Desde aquel entonces, surgen constantemente figuras que sacuden el campo del arte y hacen tambalear los paradigmas vigentes. Eduardo Kac (Río de Janeiro, 1962) es uno de ellos. Además de artista visual y poeta, es ensayista y teórico. Su primera formación fue en Comunicación Social y desde los años noventa es profesor en el Art Institute of Chicago. Su trabajo se despliega en un amplio rango de nuevas disciplinas, en las que ha sido un pionero absoluto. Su producción abarca desde la holopoesía -textos poéticos desarrollados con la utilización de la holografía-, pasando por obras para transmitir por fax, fotografía experimental, video, realidad virtual, robótica, biotecnología y la utilización del ADN transgénico; hasta piezas creadas en el espacio exterior y NTfs. 

Mucho antes de que se desarrollara la cultura global en la que hoy vivimos, Kac, ya a inicios de los ochenta, desarrolló creaciones digitales y online, compuestas de información, sujeta a cambios y flujos constantes. Su principal interés está dado por reflexionar acerca de la comunicación desde un punto de vista filosófico. Puesto que la entiende como un proceso abierto, como un sistema mitológico. La comunicación para él está en el centro mismo de todo, incluso, de la vida. De ahí que el concepto de red lo piense para escapar al modo binario en que solemos categorizar todo lo que existe; incluso para pensar nuevas formas de entender el mundo y replantear la existencia humana, incluso su preponderancia por sobre otras especies. 

No sólo se ha dedicado a analizar diferentes formas de comunicación, sino que ha puesto especial énfasis en estudiar la comunicación entre distintas especies y el modo en que una forma de vida impacta sobre otra. En este sentido, su obra más icónica es GFP Bunny (2000), una coneja transgénica, conocida como Alba. Su particularidad radicaba en que brillase en la oscuridad, aunque esto sólo sucedía cuando estaba expuesta a una luz azul con un nivel de excitación muy específico. En esas condiciones la piel emitía un resplandor verdoso fluorescente, parecido al de las luciérnagas. Lo que hizo posible este extraño fenómeno fue su modificación genética con la proteína GFP –de ahí su nombre-, extraída de una especie de medusa. Creada en el Instituto de Investigación Agronómica de Francia, y si bien el objetivo era que fuese la mascota de la familia del artista, la polémica desatada tras el nacimiento del animal transgénico lo impidió, y pasó sus días encerrada en una jaula de la institución que la gestó. 

 

eduardo-kac.jpgGFP Bunny (2000)

 

Su propio cuerpo ya había sido también objeto de sus experimentaciones, cuando en 1997 Kac se implantó un microchip debajo de la piel, para crear la obra Time Capsule (Cápsula del tiempo), convirtiéndose en la primera persona de la historia en hacerlo, e introducir así cuestionamientos éticos en torno a la utilización de las tecnologías digitales. 

 
timec.ivam.2007.1.jpgTime Capsule (1997)

 

Entre 2003 y 2008 desarrolló la serie Natural History of the Enigma (Historia Natural del Enigma), cuyo proyecto principal dio por resultado la creación de una Plantimal. Una nueva forma de vida que no es enteramente animal, ni vegetal, es una especie híbrida, que llamó Edunia. Se trata de una petunia manipulada genéticamente, con ADN del propio artista, que se manifiesta a través de “venas” rojas que surcan los pétalos de la flor. Según él, la propia naturaleza permite este tipo de hibridación, de lo contrario no podría hacerlo. 

 
edunia.jpgNatural History of the Enigma (2003 -2008)

 

La dimensión astronómica tampoco escapa a los intereses del artista. Aunque no fue materializado, su primer proyecto relacionado con el espacio fue Ágora (1986), un holopoema concebido para ser enviado hacia la galaxia Andrómeda. Otro hito en su producción “espacial” es la serie Lagoogleglyph (2009-2015), en homenaje a Alba. En estas intervenciones urbanas de gran escala, pictogramas de la coneja transgénica son colocados en techos y estructuras de edificios de gran altura, de modo que pueden ser “leídas” satelitalmente. 

 

lagoogleglyph.4.jpgLagoogleglyph (2009-2015)

 

En este panorama, Inner Telescope (Telescopio Interior, 2017) es su obra más notable por la cual fue elegido como miembro de la Federación Internacional Astronáutica. Es la primera pieza creada literalmente fuera de la Tierra, a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS), y realizada por el astronauta francés Thomas Pesquet, a quien el artista entrenó especialmente. 


disposition_Eduardo-Kac-Inner-Telescope-2017.-Single-channel-video-sound-12-min.jpgInner Telescope (2017)

 

Se trata de un poema visual que sólo puede ser realizado en gravedad cero, el material para armarlo son apenas dos hojas de papel, organizadas geométricamente como un objeto tridimensional. Una se recorta para dar forma a la letra M y representar la palabra francesa moi (yo), y la otra, la letra O, para dar lugar a un espacio vacío en el centro de la anterior. La M sugiere una figura humana y la forma tubular que sale de su ombligo remite a un cordón umbilical cortado. Este corte representa nuestra liberación de los límites gravitacionales. Los trabajos de Kac introducen permanentemente nuevos y desafiantes interrogantes; pero, en definitiva, parecieran confrontarnos una y otra vez con una misma pregunta acerca de la ontología de la obra de arte. 

 

 

 

 

 

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