Miércoles, 29 Julio 2026

Heydar Aliyev Center (Azerbaiyán): la ola blanca de Bakú

Diseñado por la arquitecta iraquí Zaha Hadid, la geometría modernista del edificio fue parte de una transformación urbana de la ciudad contra la rigidez de la arquitectura soviética existente.
Por Martín Sanzano

 

A pocas cuadras de la costa del mar Caspio, en Bakú, la capital de Azerbaiyán, un imponente edificio blanco con forma de ola desafía los rasgos agudos de la arquitectura soviética. El Heydar Aliyev Center, diseñado por la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid e inaugurado en 2012, fue concebido como un gran centro cultural capaz de reunir actividades que hasta entonces se desarrollaban en espacios separados. Detrás de sus paredes blancas que parecen no tener principio ni fin, conviven un museo, un centro de conferencias, una biblioteca, salas para exposiciones temporarias, auditorios, espacios educativos y áreas destinadas a eventos públicos. 

El complejo lleva el nombre de Heydar Aliyev, dirigente que gobernó Azerbaiyán durante los últimos años de la etapa soviética y que más tarde fue presidente del país entre 1993 y 2003. Con sus nueve pisos, sus 57.519 metros cuadrados de geometría fluida y sus 74 metros de altura, esta megaestructura domina el paisaje de Bakú y redefine la relación entre el edificio y el espacio urbano.

El proyecto de Hadid, diseñado junto a Patrik Schumacher y Saffet Kaya Bekiroglu, nubla la frontera entre la obra y la ciudad. La Plaza de la Cultura, donde se encuentra el Centro Heydar Aliyev, también forma parte de la construcción. Tiene terrazas, planos inclinados, espejos de agua y áreas de descanso. Y está pavimentada con concreto blanco porque no es un simple acceso, sino la misma piel del edificio que emerge desde la tierra, se pliega, sube, hace zigzag y vuelve a bajar como la marea.

Cuando Azerbaiyán formó parte de la Unión Soviética, su capital creció bajo los principios del urbanismo socialista, con grandes avenidas, edificios administrativos de rígidas líneas rectas y esa idea de que las obras monumentales expresan estabilidad y poder. Tras la independencia, en 1991, el país inició un ambicioso proceso de transformación urbana impulsado por los ingresos provenientes del petróleo y el gas del mar Caspio. La renovación incluyó nuevas infraestructuras, parques y edificios públicos encargados a estudios internacionales. El Heydar Aliyev Center se convirtió en la pieza más visible de esa estrategia.

Al lugar se puede llegar caminando desde la estación de metro Nariman Narimanov (otro exprimer ministro de Azerbaiyán), que a su vez le da nombre al barrio central de Bakú. Desde allí, solo hay que atravesar el parque hasta desembocar en la Plaza de la Cultura y dejarse llevar por las formas onduladas. Desde la avenida Heydar Aliyev, la construcción ya se distingue a varias cuadras de distancia. Una masa blanca y ondulada que parece haber brotado del suelo. 

El interior del edificio sigue la misma lógica fluida, con rampas continuas que suben y bajan. Que primero son el suelo, luego las paredes y finalmente ocupan el lugar del techo. La referencia que citaba  a la propia Hadid era la terminal TWA del aeropuerto JFK de Nueva York, diseñada por Eero Saarinen en los años sesenta —"todo es una sola cosa", decía Saarinen—, aunque la escala en el Heydar Aliyev Center es incomparablemente mayor. 

Para lograr los grandes espacios interiores sin columnas, los elementos estructurales verticales fueron absorbidos dentro de las paredes. La piel exterior está formada por casi 17.000 paneles individuales de fibra de vidrio reforzada, cada uno con una geometría diferente, sin una sola unión visible entre ellos, apoyados sobre una estructura de 5.500 toneladas de acero. De día, la fachada refleja la luz y cambia de color según la hora. Primero es blanca, luego más blanca y al atardecer se pone casi azul. De noche, la iluminación interior se filtra hacia afuera y el edificio parece flotar.

En 2014, el Heydar Aliyev Center fue reconocido como el mejor edificio del mundo en los premios Design of the Year del Design Museum de Londres. Zaha Hadid murió en marzo de 2016 y este edificio es, junto con el Museo MAXXI de Roma, su obra más fotografiada. A pocos kilómetros sobreviven otros paisajes de Bakú. La Ciudad Vieja conserva murallas medievales, mezquitas y callejones de antaño. Hacia el este, las Flame Towers cortan el perfil urbano con sus fachadas de vidrio. Entre ambos extremos, esta gran ola blanca funciona como una pieza de transición que, más de una década después de su inauguración, continúa siendo uno de los principales motivos por los que arquitectos, estudiantes y viajeros llegan hasta la capital de Azerbaiyán. 

 

 

 

 

 

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