Luciana Lamothe: “Lo duro o lo blando corresponde a una percepción”

Seleccionada para representar a la Argentina en la próxima Bienal de Venecia 2024, su obra explora los conceptos de construcción y destrucción, junto a las relaciones dialécticas y de resistencia entre los cuerpos y los materiales.
Por Valeria Muzzio

 

Luciana Lamothe, nacida en Mercedes en 1975, es una artista visual que trabaja en escultura, performance, activación, dibujo, fotografía y video. Ha exhibido en numerosos espacios internacionales, como Art Basel Miami Beach Meridians; Kunstraum Kreuzberg / Bethanien, Berlín; CGAC, Santiago de Compostela; La Maison Rouge-Fondation Antoine de Galbert, París; Palais de Tokyo, París; Da Maré Museum, Río de Janeiro; Museo del Barrio, Nueva York; MAMBA, Buenos Aires; Fundación PROA, Buenos Aires; MNBA, Buenos Aires.

Actualmente encabeza la muestra Cien caminos en un sólo día en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en la que su obra funciona como puesta en escena de otras propuestas artísticas que irrumpieron con vigor luego de la crisis económica del 2001. Sobre un paisaje urbano impetuoso y monumental creado por Lamothe especialmente para esta exposición y curado por Jimena Ferreiro, una decena de artistas argentinos espejan un escenario urbano que parece emerger entre los escombros. La instalación, una estructura de andamios y maderas de fenólicos que se doblan al pasar entre los caños, generan espacios habitables y transitables, refugios donde esconderse.

A propósito de la próxima edición de la Bienal de Venecia titulada Extranjeros por todas partes, curada por el brasileño Adriano Pedrosa, el primer latinoamericano en recibir el encargo, conversamos con Lamothe, quién ha sido seleccionada para representar a la Argentina, entre más de setenta artistas de todo el país.



-Si bien ya exhibiste en numerosos lugares de todo el mundo. ¿Qué significa ser elegida para representar al país en La Bienal de Venecia 2024?

-Es un compromiso que me da mucho placer asumir. Trabajé bastante para el proyecto que presenté y me entusiasma hacerlo, siento que estoy preparada para afrontarlo.

 

-Ojala se derrumben las puertas, es el título de tu proyecto, además forma parte de un verso de la poeta Elba Fábregas (1), a quién, como sucede con otros grandes poetas, el reconocimiento le llegó después de su muerte. ¿Por qué elegiste este nombre, cuál es el punto de conexión entre ambas?

-No conocía a esta poeta. Me la dio a conocer Martina Juncadella, que también es poeta y editora. La frase del título es de uno de los poemas de su libro Piedra demente. Cuando lo leí conecté rápidamente con su poesía. Me gustó mucho conocerla. La frase que usé refleja el deseo de una acción ligada a la liberación de algo que permanece encerrado. Hay una tensión a punto de desatarse. Esta sensación la encuentro a tono con mi propuesta.

 

-Seguramente estarás en pleno proceso de construcción de la obra, ¿cómo lo estás transitando?

-Es un proyecto que condensa muchos aspectos de mi trabajo. El desafío sobre los materiales y el cuerpo son los dos grandes ejes. Además, en este caso estoy expandiendo mis ideas sobre el espacio, investigo los modos de habitarlo, y cómo un espacio que al mismo tiempo que tensiona sus materiales, contiene y aloja los cuerpos. El proceso está siendo muy bueno porque estoy descubriendo cosas nuevas.

 

-Tu trabajo a menudo involucra la manipulación de materiales industriales. ¿Qué te inspira a utilizar estos materiales?

-Los materiales industriales me interesan en tanto son derivados del mundo natural como el metal o la madera. Podríamos decir ésto de todos los materiales, hasta del plástico, que proviene del petróleo pero a mi me interesan aquellos que por sus características y las funciones que cumplen son considerados duros y estructurales. Ahí es donde yo opero sobre ellos, para dar cuenta de que la dureza o blandura de un material dependen de la manera en que son abordados y por quién o qué. Lo que un cuerpo puede percibir como duro resulta extremadamente blando para una máquina o herramienta, por ejemplo. Es decir, lo duro o lo blando corresponde a una percepción y como toda percepción está ligada al punto de vista.

 

-¿Cómo decidís el lugar y el espacio para cada proyecto?

-Los espacios llegan solos, por lo general. Otras veces los elijo de acuerdo a algunas ideas que tengo premeditadas. Son parte del proceso creativo que nunca se da de la misma manera, si bien hay algunos patrones que se repiten, siempre aparecen variantes nuevas.

 

-¿Cómo crees que tu trabajo ha evolucionado a lo largo de los años?

-No estoy tan segura de pensar en términos de evolución. A lo largo de los años mi trabajo fue cambiando en muchos aspectos y en otros sigo insistiendo como en el primer momento. Algunas cosas se van agregando a la canasta de posibilidades, otras se van filtrando y otras, que tal vez son las más importantes, se van sedimentando y conforman el piso de todas mis ideas.

 

-En tu obra, a menudo exploras la relación entre el cuerpo humano y el entorno. Me imagino que ese diálogo es diferente con cada obra. ¿Qué es lo que aparece primero, cómo nace esa búsqueda?

-La relación entre la obra y el cuerpo, ya sea mi cuerpo o el de lxs expectadorxs, se produce a partir de la búsqueda de generar una empatía entre la vibración de los materiales y la del cuerpo. La plasticidad es un factor común. Tanto unos como otros están en una transformación permanente y podría decirse que experimentan sensaciones similares.

 

-¿Cómo te relacionas con el arte contemporáneo argentino y la escena artística local?

-Me gusta mucho lo que pasa en el arte local contemporáneo, hay muy buenos artistas en todas las generaciones.

 

-En tu opinión, ¿cuál es el papel del arte en la sociedad contemporánea?

-Lxs artistas somos de alguna manera los mediadores de todo lo que la sociedad experimenta como aquello que no se puede normativizar. Somos las líneas de fuga por donde se desliza lo imprevisible. Por supuesto que el arte tiene muchas reglas internas, códigos que se van estableciendo y de los que luego es difícil hacerse a un lado. Pero tal vez esa tensión entre la constricción y el flujo desbordante de sentidos sea el lugar donde se puedan configurar las ideas que generan algo significativo a nivel social.



1.

POESÍA DE ELBA FÁBREGAS

Elba Fabregas, Piedra Demente, 1952

 

Se parece a la luz de los cuartos en donde nacen hijos.

Una bóveda con cuatro medios soles y rayos para adentro.

Cuando no llueve dicen en la calle cualquier cosa.

Frontera empapelada con pesadilla de flores y pájaros muertos sobre la colcha.

Del otro lado duermen mejor, no habita nadie.

El cráneo está metido en la demencia de la angustia.

Duele el hombre.

Las manos no arrancan los calambres.

A gritar sin garganta los gemidos, a descansar con todo hecho, a vivir dos veces la sustancia, a masticar la piedra, ésa me gusta, a rascarse el ardor.

Los lechos no se embriagan ni jadean.

Ojalá se derrumben las puertas, mi cabeza, el pantalón.

En el fondo del piso están los otros, en el fondo del techo está la luna.

Ojalá nos derrumbemos y salgamos a cantar por las calles viva el vientre.

 

 

 

 

 

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