Como un espejismo, la escultura monumental que emerge en las Bonneville Salt Flats desafía la lógica de uno de los paisajes más desolados del estado de Utah.
El artista estadounidense propuso una nueva clase de obras minimalistas sin representación ni metáfora. Objetos que no simbolizan, sino que existen, miden y ordenan el mundo tridimensional.
A través de una gran iniciativa en los últimos años, la localidad balnearia se ha convertido en un creciente polo escultórico de la costa atlántica con diferentes circuitos.
Su obra se desarrolla en el ámbito de los nuevos medios y la cultura post-internet, combinando lenguajes como el cine, la video instalación, la tecnología 3D, el sonido y la performance colaborativa interespecies.
Una muestra en Nueva York con grandes ventas, la edición de un libro de lujo y un espacio de exhibición propio revalorizan el legado de un maestro de la cerámica.
Entre el ruido contemporáneo y las memorias que persisten, el artista colombiano reflexiona sobre la identidad, los desplazamientos y la libertad como forma de resistencia.
La artista Leonora Carrington le obsequió esta obra a la Ciudad de México en el año 2000. Inspirada en Lewis Carrol, la escultura condensa su dimensión onírica en una poderosa imagen mitológica.
Sus obras exploran mundos fantásticos y paralelos, donde a través de personajes no humanos hace referencia a relaciones, cuidados, afectos, miedos y a sí misma.
Más allá del evidente espíritu lúdico y surrealista, se observa una notable impronta formal en la escultura del dandy entrerriano, y la preocupación intrínseca del artista por la geometría y el espacio.
Realeza, literatura y fe en dieciséis imponentes columnas que conforman esta obra monumental del escultor georgiano-ruso Zurab Tsereteli, ubicada a las afueras de Tiflis.