Entre geometría, vacío y horizonte, la monumental escultura de acero ubicada frente al Museo Nacional de Bellas Artes, representa de manera abstracta la salida del sol.
A través de cuerpos cercanos, a veces deformados, y de objetos cargados de memoria, construye un archivo emocional donde lo cotidiano se vuelve inestable y persistente.
Una biósfera surrealista de acuarelas, esculturas de yeso en constante equilibrio e instalaciones camufladas como montajes en pleno proceso, son parte de la versátil obra de Sucari.
El artista conversó acerca de su lenguaje de desorientación poética en el cual la arquitectura se vuelve objeto, lo industrial deviene en artificio y la escala intensifica la experiencia.
Sus dibujos en carbonilla plasman una atmósfera sombría, con un imaginario alucinado de narrativas densas, a medio camino entre lo fantástico, lo familiar y lo siniestro.
Como un espejismo, la escultura monumental que emerge en las Bonneville Salt Flats desafía la lógica de uno de los paisajes más desolados del estado de Utah.
El artista estadounidense propuso una nueva clase de obras minimalistas sin representación ni metáfora. Objetos que no simbolizan, sino que existen, miden y ordenan el mundo tridimensional.
A través de una gran iniciativa en los últimos años, la localidad balnearia se ha convertido en un creciente polo escultórico de la costa atlántica con diferentes circuitos.
Su obra se desarrolla en el ámbito de los nuevos medios y la cultura post-internet, combinando lenguajes como el cine, la video instalación, la tecnología 3D, el sonido y la performance colaborativa interespecies.
Una muestra en Nueva York con grandes ventas, la edición de un libro de lujo y un espacio de exhibición propio revalorizan el legado de un maestro de la cerámica.