La centenaria figura de mármol que lleva la firma de una de las principales escultoras del arte argentino es uno de los tesoros mejor guardados del actual Ecoparque, ex Zoológico de Buenos Aires.
Es una de las esculturas más emblemáticas del arte moderno. La figura del hombre desnudo, ensimismado, es parte central de la Plaza del Congreso desde 1907, cuando arribó de París.
En el Tigre se esconde un lugar con una llamativa colección de esculturas de reconocidos artistas, en el que las obras dialogan con un entorno natural inigualable.
Es la última gran incorporación a la iconografía urbana de Buenos Aires. Al cabo de casi veinte años, la escultura de La Flor, como la conocen los habitantes de la ciudad, le compite mano a mano al obelisco en la postal turística porteña.
Sus composiciones se materializan en instalaciones lumínicas, esculturas, serigrafías, pintura y arte digital, con una orientación hacia la abstracción y la geometría.
Donada por la colectividad suiza hace más de cien años, la obra compuesta por dos mujeres besándose, conforma una imagen inédita y adelantada para su época.
Criada en Haedo y radicada en Inglaterra, representó al país en la Bienal de Venecia 2017. Tiene la convicción de que hay que dejar de ver al arte como un objeto de lujo.
La arcilla, material frágil y quebradizo, hace que en cuestión de horas sus piezas parezcan ruinas. Villar Rojas se pregunta qué va a quedar de su obra cuando él ya no esté.
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