En pleno Casco Histórico de Buenos Aires, sobre la calle Perú al 535, se alza un edificio que guarda un vínculo directo con uno de los ingenieros más célebres de la historia. Sus piezas de hierro fueron fabricadas en los talleres de Gustave Eiffel, el creador de la icónica Torre Eiffel de París, y llegaron desde Francia para dar forma a una construcción que, más de 130 años después, se mantiene como uno de los grandes exponentes de la arquitectura industrial porteña.
Conocido como El Forjador, aunque originalmente se llamó Casa Nocetti, el edificio fue inaugurado en 1894, apenas cinco años después de la construcción de la célebre torre para la Exposición Universal de París. La estructura metálica fue prefabricada en Francia, transportada por barco y ensamblada en Buenos Aires bajo la dirección del arquitecto suizo Lorenzo Siegeris.
La obra fue impulsada por el ingeniero mecánico Domingo Nocetti, quien necesitaba un gran salón de exposición para mostrar y comercializar la maquinaria agrícola fabricada por su empresa, denominada precisamente El Forjador. Desde entonces, el edificio quedó identificado con ese nombre.
Su diseño refleja el auge de la arquitectura del hierro de fines del siglo XIX. La construcción combina un sótano, planta baja y dos niveles sostenidos por una estructura metálica que funciona como grandes bandejas superpuestas. A ambos lados se levantan pilares de mampostería que enmarcan una fachada ornamentada, coronada por la figura escultórica de un forjador trabajando el metal con un martillo, un homenaje permanente a la actividad industrial que dio origen al edificio.
La elección de una estructura metálica importada desde Francia también describe el momento que atravesaba la Argentina en aquellos años. Buenos Aires crecía con la mirada puesta en Europa e incorporaba nuevas técnicas constructivas que buscaban combinar innovación, funcionalidad y una estética moderna.
Con el paso del tiempo, el edificio fue cambiando de uso sin perder su identidad. Allí funcionó durante décadas la recordada Ferretería Hirsch, un comercio emblemático de la ciudad que se convirtió en referencia del rubro. En la actualidad alberga la discoteca Club Museum, que ocupa el mismo espacio donde alguna vez se exhibieron molinos, cocinas económicas y herramientas para el trabajo rural.
Su valor arquitectónico también despertó el interés del cine y la música. En 1989, sus ambientes fueron elegidos como escenario para el videoclip de La Ciudad de la Furia, de Soda Stereo, una producción que inmortalizó parte del edificio y lo incorporó al imaginario cultural argentino.
El Forjador no es la única obra diseñada por Lorenzo Siegeris que permanece en pie en la Ciudad de Buenos Aires. También llevan su firma el Palacio Raggio, frente al Colegio Nacional de Buenos Aires, y el edificio que fue sede de las tradicionales Tiendas Gath y Chaves, en la esquina de Florida y Bartolomé Mitre.
Gustave Eiffel (1832-1923) fue uno de los ingenieros más influyentes de la Revolución Industrial. Especialista en estructuras metálicas, desarrolló puentes ferroviarios, estaciones y edificios en distintos países, aunque su nombre quedó para siempre asociado a la Torre Eiffel, inaugurada en París en 1889 y convertida en el principal símbolo de la capital francesa.
Además de El Forjador, en la Argentina existen otras obras atribuidas a Eiffel o a su empresa. Entre ellas se destacan el Templo de Hierro de la estancia La Porteña, en San Antonio de Areco; la Casa Eiffel del barrio San Vicente, en la ciudad de Córdoba; el Molino de Hierro de San José de la Esquina, en Santa Fe; el Puente de Hierro sobre el río Quilquihue, en Neuquén, y la gran estructura metálica que cubre los andenes de la Estación de Trenes de La Plata, construida por la Société Anonyme des Établissements Eiffel.





















