Sensual, musical y profundamente moderna para su tiempo, la figura de mármol es una de las piezas más refinadas del patrimonio escultórico de la ciudad, en el corazón del Rosedal porteño.
Inaugurada en 1928, es un gran exponente art decó en Buenos Aires. Condensa influencias egipcias, clásicas y góticas en una apuesta arquitectónica tan audaz como poco conocida.
Inaugurada en 1958, la estatua de bronce conmemora a uno de los pioneros franceses de la aviación con el fin de celebrar sus epopeyas aéreas y reafirmar el vínculo histórico entre ambos países.
La pieza de mármol de más de dos mil años, extraída del Foro Romano y donada a la Argentina en 1955, se alza casi inadvertida para los transeúntes de Plaza Italia, tras años de deterioro.
La ex fábrica de muebles, un complejo industrial con más de un siglo de historia y protección estructural otorgada por ley, comenzó a ser demolida en el barrio porteño de Coghlan.
En un encuentro entre tradición y modernidad, el edificio combina hormigón, ornamento y audacia formal en una de las construcciones más curiosas del patrimonio porteño.
Emblema arquitectónico de la costa porteña, el edificio y muelle de hormigón que se adentra en el Río de la Plata, fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2001.
Emblema del progreso y la modernidad de fines del siglo XIX, el edificio que albergó al diario La Prensa recobró su esplendor, recientemente restaurado y reabierto como la Casa de la Cultura.
Con su historia centenaria e imponente fachada art nouveau, la obra del arquitecto milanés Virginio Colombo volvió a brillar como ejemplo del patrimonio porteño, gracias al esfuerzo vecinal.