Viernes, 13 Marzo 2026

Cómo hacer el amor según Robert Indiana

El artista pop estadounidense entendió desde lo visual que la palabra LOVE era un objeto en el espacio y convirtió una idea tan sencilla como poderosa en el isotipo de una generación.
Por Fernando García

 

En la canción The word, Los Beatles zumbaban en los oídos la palabra clave de la época con la síncopa irresistible que la había resignificado por fuera de la poesía, el melodrama, otras formas de la música popular previas. “Say the word and you’ll be free/say the word and feel like me/say the word I’m thinking of/have you heard, the word is love/it’so fine, it’s sunshine, it´s the word, love”. Parece una lección de inglés básico pero es algo mucho más profundo que eso. En una estructura distinta, Lennon y Mc Cartney arrancan juntos en unísono algo que antes que estribillo es una oración. Es 1966 y la palabra (“The word”) LOVE (amor) es dicha como si realmente fuera la primera vez, tal como el grano de la voz de Lennon lo va poniendo en cada una de las estrofas que siguen a ese canto. Dicha (de decir y de gozar renovado por una expansión de los sentidos) por Los Beatles, hecha (de llevar al objeto, de sacarla del lenguaje y la escritura y llevarla al espacio) por Robert Indiana.

Nacido Robert Clark en 1928, este artista, diseñador e ilustrador que se puso top en los años pop, adoptó como apellido el nombre de su ciudad, apelando a la misma estrategia de auto ficción que Gyula Kosice (antes Hungría hoy Eslovaquia mañana nunca se sabe) y, antes, Leonardo. Roberto de Indiana se diría es el artista del amor, aquel que entendió desde lo visual que la palabra LOVE era un objeto en el espacio. 

Hasta la concreción de su instagrameable escultura pública, el trabajo de Indiana pasó del soporte íntimo en 1964 (una tarjeta para los amigos usando combinaciones de las cuatro letras) a un pedido institucional del MoMA al año siguiente que le pidió una versión nueva para su saludo de Navidad. El museo recibió tres versiones en pequeño formato y distintas combinaciones de colores entre ellas la de letras rojas, verdes y azules que resultó elegida para ser reproducida. Fue la tarjeta de fin de año más exitosa en la historia del templo modernista. En 1966, Indiana se reapropió del souvenir del MoMA con el óleo original de 182 x 182 cm que custodia el Indianapolis Art Museum. En 1966, también, Los Beatles grabaron el álbum Revolver que incluía “The word”. 

El Smithsonian Institute conserva una entrevista de Indiana en la estación WNYC de New York, el 2 de diciembre de 1971, donde el artista explica el uso visual de the word. “La palabra LOVE se resolvió de ese modo dada mi pasión por la simetría y la división de las cosas en partes iguales. La palabra LOVE se hizo así porque esas cuatro letras caben mejor en un cuadrado si el cuadrado se cuadra mediante esa disposición particular”. Y algo acerca del color también: “Con las pinturas rojas, azules y verdes la interacción en el ojo es de tal naturaleza que con el más mínimo cambio de luz los campos se intercambian automáticamente, lo positivo se vuelve negativo y viceversa, con un efecto casi violento en el ojo”. 

Indiana que convirtió letras, números y palabras básicas como LOVE, EAT o DIE en pinturas que parecen una señaléctica de autor intrínseca al modo americano de vivir, convirtió una idea tan sencilla como poderosa en el isotipo de una generación. Como si le hubiera tocado a él cumplir aquello de “spread the word, love” (Lennon-Mc Cartney) su obra se convirtió en sello postal en 1973 con 425 millones de unidades impresas en dos años. La pregnancia de la versión escultórica en acero de LOVE ha sido tal que ocupa el espacio en casi 50 ciudades de los Estados Unidos y Canadá, otras tantas en Europa (de Armenia a Inglaterra), Asia (China, Filipinas, Japón, Tailandia…), Latinoamérica (Colombia y Nicaragua) y se hicieron versiones en español y el alfabeto hebreo, como la que la que ocupa la entrada del Israel Museum en Jerusalem. 

Como si semejante penetración del arte de posguerra en la cultura popular no fuera un hecho político suficiente, para impulsar la campaña de Obama en 2008 el artista y diseñador Shepard Fairey retomó la huella de Indiana (ya remixada por el artista para la campaña de Jimmy Carter con la palabra VOTE) con el poster HOPE cuya rápida viralización convirtió la imagen en un hito de la propaganda política.

Indiana terminó sus días aislado en su casa de Vinalhaven, Maine, donde llevaba décadas fuera de la escena artística (aunque sus obras se siguieran mostrando en todas partes del mundo acompañadas de esporádicas apariciones). Murió en 2018, acaso recordando el desengaño amoroso que tuvo con Ellsworth Kelly, uno de los artistas con el que compartía un loft cochambroso en la planta alta de 31 Coenties Slip a fines de los 50. A partir de ese amor no correspondido es que empezó a trabajar la palabra “love” (aparece ya en 1961) en sus cuadros hasta dar con la forma definitiva: LOVE

 

 

 

 

 

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