Casi escondido en el corazón de Hyde Park, el pulmón verde de Londres, Inglaterra, hay un lugar en donde se le rinde culto a lo efímero. Las Serpentine Galleries, que atraen a más de un millón de visitantes al año, son un refugio para la arquitectura moderna y contemporánea ubicado en los Kensington Gardens, los jardines de la residencia real, con más de cinco décadas de historia. Sin embargo, adquirieron renombre internacional a partir del siglo XXI por su particular propuesta. Cada verano, un arquitecto diferente recibe el encargo de levantar un pabellón temporal en los jardines de la institución. Y los resultados son verdaderas obras de arte.
La tradición arrancó en el año 2000, cuando la entonces directora Julia Peyton-Jones convocó a la famosa arquitecta iraquí Zaha Hadid, conocida por sus diseños futuristas plagados de movimiento, como el Heydar Aliyev Center de Azerbaiyán o la Ópera de Guangzhou, para diseñar el primer Serpentine Pavilion, que con el tiempo se convertiría en una de las diez exposiciones de arquitectura y diseño más visitadas del mundo.
La idea madre, que sigue en pie hasta la actualidad, fue aún más ambiciosa: invitar a un arquitecto de prestigio internacional que todavía no haya construido una obra en Inglaterra —más tarde, Hadid inauguraría en la capital inglesa la galería Roca, con una fachada ondulada que destaca entre la monotonía, y el Centro Acuático de Londres, un edificio majestuoso cuyo techo parece una ola gigante suspendida en el aire— y pedirle que imaginara una estructura capaz de funcionar como espacio de encuentro, café, escenario y foro para actividades culturales.
Hadid inauguró la serie de pabellones temporales con una redefinición de la idea tradicional de una carpa. Diseñó una estructura geométrica de acero de 600 metros cuadrados y formas angulares plegadas, y así marcó el tono de esta iniciativa que, desde entonces, ya contó con nombres como Oscar Niemeyer, Frank Gehry, Toyo Ito y Herzog & de Meuron, entre otros ganadores del Premio Pritzker, el galardón internacional más importante de la disciplina.
De esta manera, el Serpentine Pavilion se convirtió en una vitrina itinerante de las obras más destacadas de la arquitectura experimental contemporánea. En 2006, el arquitecto Rem Koolhaas y el innovador diseñador estructural Cecil Balmond construyeron una carpa inflable semitransparente. En 2010, para conmemorar los 40 años de Serpentine, Jean Nouvel levantó una estructura roja de acero que interactuaba con los reflejos del siempre gris cielo londinense. Al año siguiente, Peter Zumthor diseñó un jardín oscuro, casi apático, que muchos consideraron el pabellón más radical de la serie. Y en 2015, los españoles de Selgascano celebraron el decimoquinto aniversario del programa con un laberinto multicolor que ofrecía a los visitantes una experiencia bastante psicodélica.
Para la edición 2026, el estudio mexicano LANZA atelier, fundado por Isabel Abascal y Alessandro Arienzo, presentó “a serpentine”, una estructura inspirada en los tradicionales muros ondulados ingleses (crinkle-crankle walls), cuyo trazado curvo permite conseguir estabilidad utilizando menos ladrillos que un muro recto. Construido íntegramente en este material, el pabellón dialoga tanto con la histórica fachada de la Serpentine South Gallery como con el lago y el paisaje de Hyde Park.
Pero el pabellón es apenas una parte. La institución funciona en dos edificios, ambos catalogados como patrimonio arquitectónico. El primero es la Serpentine Gallery —hoy rebautizada Serpentine South— que ocupa desde 1970 una antigua casa de té construida en 1933. El segundo, la Serpentine North —antes llamada Sackler Gallery—, está a cinco minutos caminando, al otro lado del lago que da nombre a ambas galerías.
La ampliación contemporánea de North también fue diseñada por Zaha Hadid, una estructura del siglo XIX, originalmente usada como polvorín militar, de ladrillo macizo, que se complementa con una expansión ligera y transparente de estructura tensada y formas curvilíneas que dialogan, sin imponerse, con la arquitectura original. Y que alberga, entre otros espacios, la tienda del lugar y un restaurante.
Entre las dos sedes, más allá del pabellón que cambia de piel todos los veranos, Serpentine presenta alrededor de ocho exposiciones por año, con entrada gratuita. A lo largo de las décadas, expusieron en estas galerías Man Ray, Henry Moore, Jean-Michel Basquiat, Andy Warhol, Marina Abramović y Damien Hirst, entre muchos otros. Por su accesible ubicación e inconmensurable relevancia, desde hace años es una cita obligada para los amantes del arte contemporáneo.































