Singing Ringing Tree (Inglaterra): los sonidos espectrales de Lancashire

La escultura sonora con forma de árbol es considerada uno de los lugares británicos de mayor interés cultural. Elaborada con caños de acero funciona como un gran instrumento que suena con el paso veloz del viento.
Por Ignacio Marchini

 

El sonido agudo y escalofriante que emite el Singing Ringing Tree parece hacerle honor a la película de fantasía clase B de la cual toma su nombre, una producción de Alemania del Este de la década del cincuenta que se asemeja estéticamente a una versión muy desmejorada del clásico film Laberinto. El largometraje germano, que quedó marcado en la mente de los niños de Inglaterra por su tétrica versión doblada al inglés, fue inspirador en la búsqueda de un sonido espeluznante y una alusión humorística en el título de la obra, pero hasta ahí llegan las similitudes.

El Singing Ringing Tree es una escultura de tres metros de altura compuesta por más de trescientos caños de acero galvanizado, dispuestos en veintiuna capas dobladas en forma de un árbol de metal, que parece torcido por el viento. Emplazada sobre una colina en las afueras de Burnley, un pueblo ubicado en el noroeste de Inglaterra, esta obra es reconocida no solo por la compleja ingeniería que la sostiene en pie, sino principalmente por el sonido penetrante que produce el aire al pasar por los tubos, que varían en grosor, largo y ángulo, lo que produce toda una escala de notas que suenan al compás del furioso viento de los montes Peninos.

La obra surgió a partir del proyecto Panopticons, dirigido por la agencia creativa Mid Pennine Arts. Fue financiado por varias instituciones, como la extinta Agencia de Desarrollo Regional del Noroeste y la Asociación Económica de Lancashire, una organización compuesta por empresarios y representantes de las universidades y autoridades locales que promueve iniciativas de este estilo para fortalecer el turismo y la cultura en esa zona del país británico. El objetivo de este proyecto era revitalizar el este del condado de Lancashire, a partir de piezas artísticas que, además, evocaran la entrada de la región al siglo XXI. Así, además del Singing Ringing Tree, surgieron The Atom, ubicado en Pendle y diseñado por Peter Meacock y Katarina Novomestska; Colourfields, en Blackburn, ideado por Jo Rippon Architecture y la artista Sophie Smallhorn; y The Haslingden Halo, una creación del arquitecto John Kennedy.

El diseño del árbol sonoro quedó en manos de Tonkin Liu, un reconocido estudio de arquitectos de origen británico que dirigen Mike Tonkin y Anna Liu y que ha ganado veinte premios RIBA, otorgados por el Royal Institute of British Architects a obras arquitectónicas destacadas de todo el Reino Unido. Dos de éstos fueron obtenidos gracias al Singing Ringing Tree, que además fue seleccionado en 2017 por el diario The Independent como uno de los veintiún lugares de interés de Inglaterra, en el siglo XXI. El diseño de la estructura fue llevado adelante por Jane Wernick Associates, una empresa dedicada a la ingeniería, y la obra fue fabricada por Mike Smith Studio.

El proceso de diseño y materialización del Singing Ringing Tree no fue nada sencillo. La elección de Crown Point como lugar para emplazar la obra, una colina donde el viento fuerte es habitual, fue lo que les dio la idea a Tonkin y Liu de hacer una pieza de arte sonora. El primer paso consistió en elegir un material que no fuera ni demasiado caro ni demasiado blando, capaz de soportar la presión del viento a alta velocidad, que en ese punto puede alcanzar hasta los 160 kilómetros por hora. Por otro lado, debían calcular la velocidad del aire y la longitud y grosor necesarios de los caños, para que produjeran el sonido deseado. Todo esto implicó un proceso de prueba y error y de investigación en el terreno que duró meses, hasta que encontraron las medidas exactas y el ángulo adecuado.

Luego, trabajando en conjunto con Jane Wernick Associates, diseñaron la escultura, compuesta por 320 tubos de acero galvanizado, de los cuales solo veinticinco emiten sonido, ubicados en la “copa del árbol”, donde la estructura alcanza su máxima longitud, unos cuatro metros. Las capas del Singing Ringing Tree están separadas por anillos de acero que componen lo que vendría a ser el tronco del árbol, doblado en forma de una espiral asimétrica. Las diversas longitudes y diámetros de los caños, así como los cambios en la velocidad del viento, generan una serie de notas que se unen para crear una música melancólica y armoniosa, el canto de un árbol solitario en los montes Peninos.

 

 

 

 

 

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