Pieza fundamental del patrimonio escultórico porteño, la obra de mármol de Carrara esculpida en 1910, estuvo marcada por múltiples traslados y una lucha constante por su preservación.
El cuidado tratamiento del mármol logra una representación sensual y naturalista de una figura femenina inmersa en una ola, que transmite una sensación única de serenidad.
La poderosa imagen de un hombre en plena faena, que transmite la fuerza y la dignidad del trabajo, es la figura central de esta escultura centenaria en el barrio de Balvanera.
La obra del escultor catalán fue adquirida en 1908 por el fundador del Museo Nacional de Bellas Artes. Actualmente es una de las figuras más impactantes del Jardín Botánico.
La estatua del artista argentino es una de las figuras destacadas del Jardín Botánico porteño, a metros del Invernáculo principal. Su imagen cuativante es una oda a la flora nacional.
A casi cien años de su creación, la obra esculpida por el artista catalán situada en Parque Rivadavia, es una de las esculturas que mejor representa la esencia de la feminidad y la belleza.
Infinidad de veces vandalizada, y posteriormente restaurada, la obra del escultor francés de principios de siglo XX, deambuló por la ciudad hasta convertirse en un símbolo del Parque Centenario.
Adquirida en 1905 por el municipio de Buenos Aires, la escultura de bronce captura la desgarradora realidad de la esclavitud en el país durante siglos pasados.
El catálogo de esculturas de animales de la ciudad cuenta con estas dos obras del artista francés, que fueron adquiridas hace más de un siglo por el ilustre pintor Ernesto de la Cárcova.
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