Viernes, 05 Junio 2026

El dibujo en la Argentina 2000-2023

Un recorrido minucioso por el auge, la evolución y la expansión del dibujo como disciplina autónoma durante las últimas décadas en la escena contemporánea argentina.
Por Laura Casanovas
Detalle del dibujo con carbón y sal de la instalación Monitor Yin Yang de Matías Duville, en el Pabellón Argentino de la 61ª Bienal de Venecia 2026. Detalle del dibujo con carbón y sal de la instalación Monitor Yin Yang de Matías Duville, en el Pabellón Argentino de la 61ª Bienal de Venecia 2026.

 

Este texto es una versión resumida del publicado en el Tomo XIII de la Historia General del Arte en la Argentina de la Academia Nacional de Bellas Artes (2000-2020).

 

Líneas empoderadas

El siguiente texto constituye la segunda vez que en la Historia General del Arte en la Argentina, editada por la Academia Nacional de Bellas Artes a partir de 1983, se incluye al dibujo con un capítulo propio. La mención es válida no sólo por el hecho sorpresivo de que recién en el inicio del siglo XXI se haya considerado al dibujo con la suficiente jerarquía para conseguir sus propias páginas, sino también porque en los últimos veinte años –período que abarca este panorama– alcanzó un reconocimiento inusitado en la Argentina y a nivel internacional.

Se observará, a manera de hipótesis de trabajo, que mientras que en la primera década del presente siglo el dibujo devino protagónico con su enérgico regreso –aunque nunca se hubiera ido–, en el segundo decenio el énfasis estuvo, sobre todo, en las múltiples variantes que adquirió el concepto de línea en su incesante expansión.

Durante el recorrido surgirán nombres de destacados hacedores de la configuración de la nueva escena y se especificará, además, un listado más extenso de artistas nacidos entre los años 70 y 80 del siglo pasado para describir sucintamente sus poéticas, las cuales permitirán advertir características de época. Si bien este panorama del dibujo en la Argentina es representativo de estas dos décadas, por cuestiones de extensión quedará para una futura investigación un relevamiento más federal –por regiones– del propuesto. 

 

Antecedentes del dibujo actual

El renovado protagonismo del dibujo coincide con el inicio del siglo XXI, sin embargo, es necesario recordar lo acontecido en los inmediatos años 90 para comprender cómo el cambio es producto de gestaciones previas. En esa década surgieron varios de los artistas que iniciaron la transformación sobre la valoración y el tratamiento de la línea vinculada al dibujo, cuyos trabajos y trayectorias fueron reconocidos y consagrados durante los años siguientes hasta hoy. 

Algunos de ellos, mencionados en el anterior tomo de Historia General del Arte en la Argentina por Taverna Yrigoyen y que es necesario recordar, son Ernesto Ballesteros, Marina De Caro, Cecilia Ivanchevich, Lux Lindner, Mónica Millán, Beatriz Moreiro y Marcelo Pombo.  Entre otros, también consignados por el mismo autor y quienes a lo largo de estos veinte años recibieron los principales premios del Salón Nacional de Artes Visuales (SNAV) en la categoría Dibujo, están: Catalina Chervin, Primer Premio 2003; Eduardo Stupía, Gran Premio 2007; Diego Perrotta, Primer Premio 2007 y Gran Premio 2011; José Marchi, Gran Premio 2013; Carolina Antoniadis, Primer Premio 2016. Es necesario destacar, asimismo, las obras y trayectorias de Adriana Bustos (Bahía Blanca, 1965), Cynthia Kampelmacher (Buenos Aires, 1968), Elena Nieves (Buenos Aires, 1967) y Pablo La Padula (Buenos Aires, 1966).

La década del 90 planteó una mayor difuminación de los límites entre disciplinas y la jerarquización de materiales y técnicas no consideradas hasta entonces propias de las artes visuales. Aparecieron, asimismo, nuevas dinámicas específicas institucionales y de formación –clínicas y residencias– que alentaron la renovación. Otro antecedente es la creación, en 1996, de  la Carrera de Profesor Nacional de Dibujo, por iniciativa del entonces rector de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, Marino Santa María. Un año después, en adhesión a la creación de dicha carrera, se realizó una exposición en el Centro Cultural Borges con un destacado panorama del dibujo argentino contemporáneo. También en 1997 se llevó a cabo la primera edición del Premio Alberto J. Trabucco –dependiente de la ANBA– dedicada al Dibujo.

 

Irrupción estelar (2000-2010)

En 2002 nació el Club del Dibujo. Un proyecto de autogestión impulsado, al igual que tantos otros en ese tiempo histórico, como respuesta a la grave crisis social, política y económica sucedida a partir de 2001. Sus fundadores fueron Claudia del Río (Rosario) y Mario Gemin (Mar del Plata). Es interesante remarcar que aparece en estas dos décadas, una y otra vez, la enunciación del dibujo como una forma ad hoc para el presente tiempo histórico por parte de artistas y de teóricos. 

En mayo de 2006 comenzó el programa de exposiciones La Línea Piensa, en el Centro Cultural Borges, cuya última exposición (la 123) fue en enero de 2024. Se trató de una iniciativa del artista Luis Felipe Noé, quien convocó a su par Eduardo Stupía para que lo acompañara. En ese entonces, Noé, consultado en una entrevista respecto de si había una vuelta al dibujo respondió: "Creo que hay una vuelta que más bien es un inicio, porque no es una vuelta al dibujo académico, sino una revalorización de un elemento visual esencial que es la línea”

Ese mismo año, un grupo de creadores de distintas disciplinas (escultura, diseño gráfico, pintura, dibujo, arquitectura) concretaron el proyecto Ni un día sin una línea. Javier Bernasconi, Cecilia Coppo, Pablo Engel, Omar Estela, Tomás Fracchia, Lux Lindner, Héctor Meana, Marcela Oliva, Alfonso Piantini y Alejandro Scasso se unieron para construir “una experiencia compartida y comunicable a partir del dibujo y de sus distintas posibilidades energéticas". 

Otra particularidad de esta década fue la multiplicación de espacios públicos y privados para las artes visuales. En palabras de Andrea Giunta, tuvo lugar “[…] uno de los momentos de mayor expansión institucional en el campo de las artes visuales”. La investigadora además se refiere al surgimiento del “renovado mapa museográfico de la Argentina” debido al perfil federal que se planteaba en relación con la histórica centralidad de la ciudad de Buenos Aires, producido en el contexto de crisis a partir de 2001. 

 

Dibujo y mercado

La aparición de galerías especializadas puso en vigencia y valor al dibujo en tanto disciplina comercializable. A principios de 2008, Sapo Dibujo Contemporáneo, de la mano de Eleonora Molina, planteó una mirada con énfasis en su consideración de lenguaje autónomo. La línea en este espacio saltó del papel a los objetos pasando por paredes e instalaciones. La galería incluyó ilustradores, los cuales también vieron en este período revalorizado su trabajo, como son los casos de los destacados Isol Misenta y Liniers. Dos años después surgió Galería Mar Dulce (dirigida por la gestora cultural escocesa Linda Neilson y el artista y escritor Ral Veroni), en el barrio de Palermo diluyendo los límites entre dibujantes e ilustradores. Así se observa en el grupo de artistas que forman parte: Daniel Santoro, Daniel García, Diego Bianki, Cristian Turdera, María Luque, Sofia Wiñazki, entre otros. 

 

La aceleración de la línea. 2010-2020

El dibujo modificó su posición subordinada respecto de expresiones como la pintura y la escultura para situarse en un lugar de mayor jerarquía y redefinió así su gravitación. Un cambio importante fue la ampliación de la escala impulsada por la multidisciplinariedad, que lo llevó hacia la instalación y el site specific siguiendo una tendencia internacional. 

En 2015, en la galería porteña Quimera, los curadores Santiago Bengolea y Javier Aparicio concretaron dos exposiciones del proyecto Bosquejar esbozar proyectar sobre el panorama del dibujo en el país. En la primera de ellas reunieron a más de cincuenta artistas contemporáneos relacionados con distintas disciplinas visuales para evidenciar la presencia del trazo como denominador común. La segunda se produjo al año siguiente con casi un centenar de participantes.

En tanto, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (con la dirección de Laura Buccellato), Santiago Bengolea llevó adelante propuestas de site specific de dibujo con jóvenes artistas que intervinieron muros de la institución, entre 2011 y 2013. En la primera estuvieron Mariano Ferrante, Julián Terán e Ignacio Valdez con imágenes abstractas de líneas geométricas y cromáticas –el primero– y monocromas, entre sinuosas y expresionistas los dos últimos, respectivamente. La siguiente edición, en 2012, contó con arremolinados trazos en carbonilla y grafito de Matías Ercole, la figuración fantástica con lápices y marcadores de Juan Malka y la colorida geometría de Kirsten Mosel. Al año siguiente, la última edición presentó los trabajos monocromos en grafito de Santiago Gasquet y su enciclopedia de plantas medicinales, en tanto Luis Rodríguez planteó un juego de líneas y volúmenes. 

En 2014, el mismo museo (con la dirección de Victoria Noorthoorn) inauguró la exposición El círculo caminaba tranquilo con 149 obras sobre papel de la Colección Deutsche Bank, en diálogo con otras de importantes artistas argentinos pertenecientes al patrimonio de la institución. Con curaduría de Noorthoorn, la propuesta resultó impactante por los artistas presentados, el protagonismo del dibujo y el novedoso diseño expositivo que hizo desaparecer los límites del cubo blanco. En el catálogo, Friedhelm Hütte, Director de Arte del Deutsche Bank, cuya colección se caracteriza por la presencia del dibujo y la fotografía, expresó que celebraba al dibujo “como una disciplina fundamental del arte contemporáneo”.

 

Una publicación necesaria

El libro digital Dibujo contemporáneo en la Argentina, de Eduardo Stupía y Cintia Mezza, apareció en 2014. La extensa investigación y publicación explicita el objetivo de hacer un aporte a la muy escasa presencia de libros sobre el tema en el país en relación con la magnitud de su práctica. El trabajo revisa la historia del dibujo local para observar sus resonancias y alcances en la escena contemporánea, al tiempo que propone una cronología por bloques temporales que conecta pasado y presente. 

Finalizando esta segunda década nació la Bienal Nacional de Dibujo de San Juan, en 2019. Esta provincia se proyectó a todo el país enarbolando su histórica relación con el dibujo y disputó, de esta manera, la centralidad de otras regiones. Los jurados, Eduardo Stupía, Valeria González y Julio Paéz, destacaron la expansión y transformación en el campo del dibujo como marca del tiempo actual. Paula Otegui recibió en esa oportunidad el Gran Premio Adquisición. Dos años después, cuando aún resonaban con fuerza los ecos de la pandemia del covid-19, tuvo lugar la segunda edición de la bienal, cuyo Gran Premio Adquisición le correspondió a Lucas Di Pascuale. Y en 2024, la tercera edición de la Bienal, otorgó el Primer y el Segundo Gran Premio Adquisición a Lux Lindner y María Belén Rímini, respectivamente. 

 

Revalidación generacional del dibujo en la escena argentina actual

La decisión de dar cuenta de un conjunto de artistas nacidos entre los años 70 y la década siguiente tiene la finalidad de evidenciar algunas de las tantas manifestaciones del dibujo desarrolladas en los últimos veinte años. Se advierten asuntos y temáticas comunes como el paisaje exterior (con registros muchas veces vinculados a la imagen topográfica) e interior (paisaje mental y emocional), el retrato, la relación entre lo humano y lo no humano, las identidades de género, la infancia, configurados, en ocasiones, en escenarios de posibles universos fantásticos e imaginarios relatos. Respecto de los planteos compositivos hay una tendencia a la fragmentación de una misma imagen o a la constitución de una mayor a través de partes. La mirada hacia otros tiempos históricos del arte también aparece en varios de ellos como elementos a considerar dentro de un acervo cultural disponible. Se impone, en muchos casos, la gran escala con dispositivos de exhibición especialmente pensados, que solicitan el involucramiento corporal del espectador. El dibujo deviene intervención en el espacio, instalación, performance, objeto. También se destaca la elaboración de tramas y texturas visuales que revelan todo el potencial de la línea, a través de materiales tradicionales con nuevos planteos plásticos, y otros infrecuentes, en conexión con diversas disciplinas.

Matías Duville (Buenos Aires, 1974). El dibujo constituye un núcleo central en su obra. A partir de motivos simples desde lo figurativo (médanos, árboles, casas, planetas, volcanes, montañas), se plantean los límites entre realidad y fantasía, tiempo e intemporalidad, exterior e interior, cultura y naturaleza, apelando a diferentes escalas, materialidades y registros.

Mauro Giaconi (Buenos Aires, 1977). Su obra posee la singularidad de explorar las posibilidades plásticas del grafito y como material en sí mismo, haciéndolo protagonista de esculturas, instalaciones, performances. El dibujo modela el tiempo en el movimiento de construir y destruir, alumbrar y ocultar, con acciones tan concretas como efímeras. 

Mauro Koliva (Posadas, Misiones, 1977). Entre los materiales que utiliza se encuentra la birome. Con ella, logra trazos de calidad plástica y cromática con precisión cercana a la del dibujo técnico. Formas similares a vísceras y partes de cuerpos desmembrados se yuxtaponen y regeneran en paisajes desolados con fondos de líneas que producen cierto cinetismo. 

Florencia Rodríguez Giles (Buenos Aires, 1978). Mayormente en grafito, sus representaciones en grandes formatos, incluso escenográficos, vinculan lo humano y lo no humano, respecto del deseo, la libertad, las identidades, la sexualidad, y conforman narrativas fantásticas y por momentos monstruosas. 

Pablo Lehmann (Buenos Aires, 1974). Sus líneas bucean entre el dibujo, el textil, el grabado, la fotografía, son producto del calado de papeles y componen caligrafías percibidas infinitas. Con ellas construye obras bidimensionales, objetos e instalaciones. 

Paula Otegui (Buenos Aires, 1974). Configura paisajes de exuberante vegetación con presencia de personajes humanos y motivos geométricos ampliando las posibilidades compositivas de la línea y el color en la intersección entre dibujo y pintura. 

Matías Ercole (Buenos Aires, 1987). Línea y luz son elementos nodales de su trabajo. La primera delinea espacios de grandes dimensiones con fragmentos de naturaleza de posibles connotaciones espirituales. Escenarios de un tiempo impreciso ofrecen una luz, incluso, materializada en proyecciones de haces como un motivo en sí mismo. 

Viviana Blanco (San Carlos de Bariloche, 1975). La unión del dibujo en carbonilla en tanto disciplina tradicional con estrategias contemporáneas condensa representaciones de figuras humanas, animales y vegetales de posibles relatos fantásticos. Siluetas negras emergen en paisajes. Los dibujos murales descubren una dimensión oculta.

Laura Códega (Campana, Prov. de Buenos Aires, 1977). En su obra multidisciplinaria aborda temáticas vinculadas con aspectos morales, sociales, religiosos, entre otros. Con trazos gruesos y expresionistas en brea y acrílico, un lápiz más ceñido o el cromatismo de la acuarela entre otras posibilidades. 

Verónica Gómez (Buenos Aires, 1978). La línea asume el protagonismo en buena parte de su obra en alternancia con la pintura. Su poética incluye representaciones figurativas y abstractas con multiplicidad de finas y enérgicas líneas. En todas resuenan las nociones de relatos, atmósferas, emociones y estados mentales. 

Martín La Rosa (Buenos Aires, 1972). Principalmente pintor, sin embargo, su trabajo ancla en el dibujo. Las representaciones parten de un realismo fotográfico desde el cual evidencia, mediante las transposiciones realizadas al reproducir una imagen ya concebida –con gran virtuosismo técnico–, los códigos supuestos en toda representación. 

Azul Blaseotto (Buenos Aires, 1974). Su recorrido se asienta en el dibujo documental en conexión con el trabajo de ilustradora. Explora la geografía y el ordenamiento geopolítico. El paisaje a veces está construido a manera de secuencias gráficas –en carbonilla y lápices de grafito y de color– como fragmentos amplificados emulando una mirada analítica. 

Julián Terán (San Miguel del Monte, 1977). Esquemas, grafismos y composiciones abstractas caracterizan su poética en una confrontación/colaboración entre ciencia e imaginación para desnaturalizar y ampliar las construcciones visuales de ambos universos. 

Rosalba Mirabella (Tucumán, 1975). El retrato suele ser el inicio para obras y series que reflexionan sobre el género interrogando su construcción y límites representativos, a través de la fotografía, la cerámica y el dibujo. También el paisaje está presente conectando la cultura popular, la historia del arte y la de su entorno geográfico.

Julián de la Mota (Buenos Aires, 1984). El grafito y la carbonilla están al servicio de un dibujo centrado, sobre todo, en la figura humana emparentada con la representación del cuerpo occidental desde el renacimiento, para evidenciar su construcción y revelar el costado más desgarrador y pulsional de esos cuerpos y de la cultura. 

Mariana Sissia (Ramallo, 1980). Entre el gesto de los trazos, la caligrafía, entre la representación y la abstracción, sus trabajos en blanco y negro, muchas veces sobre largos rollos de papel, plantean una experiencia para todo el cuerpo.

Fer Pietra (Buenos Aires, 1984) La representación de figuras antropo-zoomorfas imbuidas de hieratismo escultórico caracterizan su iconografía. El dibujo es dador de volumen construyendo escenas entre la fantasía y la pesadilla. La multiplicidad de líneas se evidencia o camufla de acuerdo con las texturas buscadas. 

Paula Cecchi (Ciudad de Buenos Aires, 1978) Un misterioso naturalismo aparece en los retratos de cuerpo entero de las mujeres de la serie Sombras y Flores (2008-2014) contra elaborados fondos en carbonilla y esgrafiado de tinta y pastel al óleo. En Vacaciones (dibujos 2018-2022) se acentúa el blanco y negro en un registro más documental.

 

Coda

Concluyendo este panorama, se edita el libro Gloria, Gladys y María de la artista y performer Cristina Coll (Ciudad de Buenos Aires, 1956). El volumen reúne sus dibujos entre 1988 y 2008, cuya línea sintetizada en tinta se refiere a las disidencias sexuales con la presencia del humor para sobrellevar dificultades. Ejemplo de que en estas dos décadas no sólo han surgido nuevas líneas empoderadas, sino que también se rescatan e iluminan las de otros tiempos y se sitúan en un merecido lugar.

 

 

Notas:

1) En adelante ANBA.

2) Historia General del Arte en la Argentina, t. I, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1983.

3) Aparece la importante publicación Vitamin D. New Perspectives in Drawing (Phaidon, 2005) con más de 109 artistas de la escena internacional del arte contemporáneo con énfasis en el uso del dibujo como principal medio. En la introducción, Emma Dexter sostiene que el dibujo empezó a encabezar las noticias cerca de 1995. En 2013 se publicó Vitamin D2, que incluyó a 115 artistas, entre ellos, los argentinos Matías Duville y Adrián Villar Rojas. En 2021 se publicó Vitamin D3 con la presencia de otros tres artistas argentinos: Adriana Bustos, Mauro Giaconi y Eduardo Stupía. También en 2005 se editó el libro Berger on Drawing (Occasional Press), que reúne sus ensayos sobre dibujo. Si bien el autor no se refiere exclusivamente al arte contemporáneo resulta sugerente que se lo edite en este tiempo y siendo el propio Berger dibujante. La edición en español apareció en 2011: John Berger, Sobre el dibujo, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2011. 

4) En el trabajo realizado por el académico Jorge M. Taverna Irigoyen para el tomo XII de Historia General del Arte en la Argentina se explicitan estos y otros artistas bajo el subtítulo “Últimas tendencias. Los ’90”. Jorge M. Taverna Irigoyen, “El dibujo en la Argentina 1945-2000”, en Historia General del Arte en la Argentina, t. XII”, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 2015, pp. 48-51.

5)  En adelante SNAV.

6)  Para esta investigación se consultaron los listados de ganadores de la disciplina Dibujo del Salón Nacional de Artes Visuales y del Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano entre 2000 y 2022. No se abordarán más ampliamente por una cuestión de extensión del panorama aquí presentado y porque varios de los artistas galardonados se incluyeron en el tomo anterior de Historia General del Arte en la Argentina.

7) Valeria González, “El papel del Centro Cultural Rojas en la historia del arte argentino: polarizaciones y aperturas del campo discursivo entre 1989 y 2009”, en Valeria González y Máximo Jacoby, Como el amor, Libros del Rojas, Buenos Aires, 2009, p. 11. 

8) El Centro Cultural Ricardo Rojas, inaugurado en 1989, fue epicentro de la renovación de las artes visuales en la última década del siglo pasado. En 1990 se sumó al circuito expositivo de la Ciudad de Buenos Aires el espacio de la Fundación Banco Patricios. En 1991 se inició el primer taller de la Beca Kuitca con la presencia de becarios de la Fundación Antorchas. A mediados de la década se crearon en la misma ciudad la Fundación Jorge Federico Klemm y el Centro Cultural Borges y, en 1996, abrió Fundación Proa, entre otras instituciones. Véase Laura Casanovas, “Dinamismo y expansión de las artes visuales en la Argentina entre 1983 y 2018”, cat. exp., Buenos Aires, Centro Cultural Kirchner, 2019.

9) Según Resolución del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación del 24 de junio de 1996.

10) En el catálogo de la exposición, Marino Santa María decía sobre la creación de la carrera de Dibujo: “Después de tantos años de no ser valorizada como especialidad en los medios educativos, encuentra en 1996, su total reconocimiento académico abriendo, desde los claustros, un amplio campo de posibilidades para la creación, la producción y la investigación. Panorama del dibujo argentino contemporáneo, cat. exp. Buenos Aires, Centro Cultural Borges, 19 de diciembre de 1996 al 19 de enero de 1997. 

11) Este premio fue implementado en 1993 y sucedió al Premio Palanza, que otorgaba la ANBA desde 1947. Desde su inicio, el Trabucco consideró las disciplinas de pintura, grabado, escultura y dibujo (a diferencia de su antecesor que sólo incluía pintura y escultura). En 2014 se incorporó la categoría de Otros soportes. Hasta el momento, los artistas que lo obtuvieron en la categoría Dibujo son: Jorge Tapia (1997), Carlos Carmona (1999), Marcelo Mayorga (2001), Roberto Elía (2003), Catalina Chervin (2005), Jorge Meijide (2007), Armando Sapia (2009), Mónica Millán (2011), Juan Andrés Videla (2013) y Miriam Peralta (2018). La obra adquirida por la ANBA es donada a un Museo Nacional, Provincial o Municipal de la Argentina.

12) Diálogo con Claudia del Río, junio de 2023. 

13) Diálogo con Eduardo Stupía, abril de 2026. Actualización de la investigación. 

14) Laura Casanovas, “El dibujo impone sus trazos”, en La Nación, 27 de enero de 2008.

15) Laura Casanovas, op.cit.

16) Andrea Giunta, Poscrisis. Arte Argentino después de 2001, siglo veintiuno editores, Buenos Aires, 2009, p.72.

17) Andrea Giunta, op, cit., p. 87.

18) “Tuvimos una aceptación inmediata, casi como si el medio estuviera esperando que el mercado, por fin, mirara al dibujo como un arte mayor y no como una disciplina que prestaba servicios a los grandes lenguajes del arte”, contó Eleonora Molina a la autora de este trabajo, en julio de 2023. La galería cerró en 2012 para dar lugar a un proyecto que incluyó también otros lenguajes. Formaron parte de su staff los artistas Matías Ercole, Viviana Blanco, Gabriel Baggio, Nahuel Vecino, Marina De Caro, Mariano Vilela, Agustín Sirai, Gimena Macri, Aili Chen, Diego De Aduriz, María Guerrieri, Max Cachimba, Pablo Ziccarello, Juliana Iriart, Ignacio Valdéz, Alfonso Piantini, Cristian Turdera, Martín Reyna, Marcela Rapallo, María José Lascano, Pablo Besse, Pablo Cabrera, Verónica Gómez, Walter Álvarez, entre otros.

19) Galería Mar Dulce abrió el 10 de abril de 2010 y sigue activa. “En Mar Dulce no hacemos distingos entre el dibujante, el ilustrador y el artista, una taxonomía que puede ser funcional para círculos institucionales, pero no para nosotros. La base del dibujo es clara en muchos de ellos y el vaivén entre dibujo y pintura, dibujo y color, dibujo y gráfica lo dejamos a decisión del espectador.” Diálogo con Linda Neilson, julio de 2023. 

20) Bosquejar esbozar proyectar, t. I, cat. exp., Quimera Editora, Buenos Aires, 2015.

21) Bosquejar esbozar proyectar, t. II, cat. exp., Quimera Editora, Buenos Aires, 2016.

22) El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires terminó de concretar la importante ampliación de su sede en el barrio porteño de San Telmo en 2018.

23) SITE SPECIFIC dibujo. Mariano Ferrante / Julián Terán/ Ignacio Valdéz, cat.exp., Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 28 de julio de 2011.

24) SITE SPECIFIC dibujo.Matías Ercole / Juan Malka/ Kirsten Mosel, cat. exp., Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 18 de diciembre de 2012.

25) SITE SPECIFIC dibujo. Santiago Gasquet / Luis Rodríguez, cat. exp., Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, junio-agosto 2013.

26) Algunos de los artistas argentinos presentes en la exposición fueron Roberto Aizenberg, Marina De Caro, Juan Del Prete, Ernesto Deira, León Ferrari, Héctor Giuffré, Alberto Greco, Guillermo Kuitca, Marta Minujín y Yente (Eugenia Crenovich) entre obras de Georg Baselitz, Louise Bourgeois, Tony Cragg, Otto Dix, Marlene Dumas, Lucien Freud, Artur Lescher, Linda Matalon, Piet Mondrian, Kurt Schwitters y muchos otros. El círculo caminaba tranquilo, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, cat. exp., 2014-2015, p. 10.

27) Ibídem, p. 40.

28) Eduardo Stupía y Cintia Mezza, Dibujo contemporáneo en la Argentina, Buenos Aires, E-Book, 2014, en https://www.fundacionitau.org.ar/dibujo-contemporaneo-en-la-argentina/.

29) 1°Bienal Nacional de Dibujo San Juan 2019, cat. exp., Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, San Juan, 2019, p. 9.

30) Fuentes del Museo Franklin Rawson de San Juan, abril 2026. Actualización de la investigación.

 

 

Bibliografía

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