Museo Teshima (Japón): la gota de concreto que proclama lo natural como sagrado

Con increíbles vistas al mar interior de Seto, este museo, que es a la vez pieza arquitectónica y obra de arte única, invita a la contemplación zen dentro de un entorno minimalista.
Por Mariana Gioiosa

 

El Museo de Arte de Teshima fue inaugurado en el 2010 para el Festival Internacional de Arte Setouchi, que se llevó a cabo en la zona portuaria de Takamatsu, en Japón. Este proyecto remite al paso de las estaciones y el flujo del tiempo, y es producto de un trabajo conjunto entre el arquitecto Ryue Nishizawa, el ganador más joven del Premio Pritzker, y la artista japonesa Rei Naito, quién se destacó en la 47 edición de Bienal de Venecia de 1997 con la instalación One Place on the Earth. Aquella experiencia interpelaba a los visitantes con la pregunta: "¿Es nuestra existencia en la Tierra una bendición en sí misma?”. 

Matrix, nombre que lleva la instalación del museo, parece seguir en la misma línea. Consiste en una construcción globular resuelta con una delgada capa de hormigón blanca, desprovista de pilares, que a modo de cáscara abarca un espacio de unos cuarenta por sesenta metros y una altura máxima de seis metros. El espacio al que puede ingresar el visitante, presenta dos aberturas ovaladas que permiten la interacción con el viento, los sonidos de la naturaleza, la lluvia y la luz exterior, quedando de esta manera la arquitectura conectada con el entorno natural que la rodea. En su interior, gotas de agua brotan y ruedan por el suelo ligeramente inclinado, en un continuo movimiento. El agua, que circula a distintas velocidades, se acumula durante horas antes de ser arrastrada por la pendiente del piso. En relación a la estructura, el arquitecto comenta que su topografía de líneas suaves hace referencia a la caída de una gota sobre los cultivos de arroz, que son una imagen habitual del paisaje en la región.

Este museo es parte de un ambicioso proyecto nacional de revitalización del mar interior de Seto a través del arte, la cultura y el turismo ecológico. Tiene como meta contrarrestar el legado negativo de la modernización de Japón, que llevó a esta región a mediados de la década del setenta a ser utilizada como vertedero ilegal de tóxicos industriales. Teshima junto a las islas de Naoshima e Inujima conforman un archipiélago único en el mundo que concentra una gran cantidad de esculturas a cielo abierto de calidad excepcional, ambiciosos proyectos arquitectónicos, museos, residencias para artistas, eventos culturales y festivales de arte.

Esta idea de unir arte, arquitectura y naturaleza surgió a fines de los ochenta de la mano del empresario Soichiro Fukutake, que promovió un campamento internacional supervisado por el premiado arquitecto Tadao Ando en una de estas islas rodeadas de aguas contaminadas. Desde hace más de treinta años no han dejado de fluir proyectos y visitantes que han cambiado el aspecto de este archipiélago, víctima de la industrialización. 

Esta transformación estuvo coordinada por la Benesse Art Site Naoshima, nombre colectivo que reciben todas las actividades artísticas realizadas por Fukutake, una de las fortunas más importantes de Japón y uno de los coleccionistas de arte más influyentes del mundo. Junto a Ando ha creado una serie de instituciones en las que ha instalado sus adquisiciones artísticas con el propósito de incidir de manera positiva y transformar a las comunidades rurales de la región. 

Algunos de los proyectos más sobresalientes son: 

  • El Pabellón Naoshima, diseñado por Sou Fujimoto, es una pequeña estructura metálica y translúcida en forma de fractal, que fue construida para la Trienal de Setouchi en 2016. 
  • El Museo de Arte Chichu, que significa “dentro de la tierra”, es un centro que aloja galerías excavadas en lo alto de una colina con obras de tres artistas: el impresionista Claude Monet, y los contemporáneos Walter De María y James Turrell
  • El Museo Lee Ufan, realizado por Tadao Ando, es una estructura de concreto que alberga los trabajos del renombrado artista y filósofo coreano Lee Ufan. En sus cuatro salas están instaladas una serie de piezas minimalistas que representan una simple pincelada o un degradé de colores.

Convertido en un destino turístico inevitable para quienes visiten Japón, el Museo de Arte de Teshima constituye un punto de atracción destacado del archipiélago del mar de Seto. Una de las religiones predominantes en Japón es el sintoísmo. Dicho conjunto de creencias y prácticas se basa en la veneración de espíritus sobrenaturales que existen en toda la naturaleza, afirmando que todo lo natural es sagrado. Esta sensibilidad hace honor al entorno que está presente en cada caminata alrededor de los espacios arquitectónicos y de las diferentes galerías, y principalmente dentro de Matrix, la gota de concreto que discurre entre el arte y la naturaleza.

 

 

 

 

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