Figura clave del arte conceptual y la crítica institucional de la Europa de posguerra, su obra anticipó operaciones en torno al lenguaje y el arte que mantienen vigencia hasta nuestros días.
Creadora de muros escultóricos envolventes, la artista ucraniana orientó su producción hacia una experiencia sensorial, en la que la relación entre el espectador y la obra se vuelve central.
Pionero del futurismo italiano, capturó el movimiento de lo cotidiano desde la percepción moderna de un mundo que comenzó a girar más rápido de lo que el ojo humano podía procesar.
Su uso provocativo del color consolidó el lenguaje plástico moderno y alcanzó la belleza máxima al independizar las tonalidades de la tiranía de la forma.
La célebre fotografía de Eve Babitz y Marcel Duchamp es el punto de partida para repensar una vida atravesada por el deseo y una pregunta clave: ¿quién es el autor de una imagen?
Figura central del expresionismo alemán, capturó la bohemia urbana de Berlín y los paisajes bucólicos de los Alpes. Víctima de su tiempo, padeció las guerras y la persecución del régimen nazi.
Entre la modernidad parisina y el paisajismo mediterráneo, el artista catalán desarrolló un estilo hipnótico e inquietante que cautivó al público de su tiempo a ambos lados del Atlántico.
El artista estadounidense propuso una nueva clase de obras minimalistas sin representación ni metáfora. Objetos que no simbolizan, sino que existen, miden y ordenan el mundo tridimensional.
Figura clave en la vanguardia rosarina de los sesenta, su instalación construye un equilibrio precario, como el social, con tensiones donde la forma abstracta propone lecturas políticas.
El pintor letón-estadounidense revolucionó el expresionismo abstracto al convertir sus monumentales campos de color en espejos de las emociones humanas más íntimas.